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Gabriela… una adorable mujer casada 6

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Gabriela… una adorable mujer casada 6
Hacían 20 minutos que Gabriela llevaba estacionada en los aparcamientos de su edificio, existían en su mente nuevos sentimientos que le impedían querer subir a su departamento y retomar su vida de mujer casada y madre de familia, a pesar de saber que Cesar y su pequeño Jacobo la debían estar esperando.

Ya eran casi las 6.00 de la tarde, no hacía más de una hora que luego de darse una refrescante ducha había salido del ordinario hotelucho tomada de la mano de don Cipriano, su regreso a casa había sido un tormento, si por ella hubiese sido feliz se habría quedado acostada con el mecánico, pero su realidad era otra, y en esta no había cabida para aquel hombre viejo y ordinario. No le quedó más remedio que subir e inventar cualquier cosa para que su marido no sospechara cuales eran los reales motivos de su tardanza.

Al abrir la puerta de su departamento la casada se encontró con su marido quien estaba sentado a la mesa tomando café con su madre, la señora Romina, quien había venido de visita. “Sólo esto era lo que me faltaba…”, fue lo primero que paso por su cabeza, pero al cerrar la puerta y al estar ya saludando a su pequeño Jacobo quien al verla llegar corrió a sus brazos para saludarla, la rubia noto que para su favor el ambiente estaba distendido,

–Hola amor, como te fue en tus terapias?, le consulto Cesar a la vez que se paraba de la mesa para ir a saludarla, y en el momento de querer darle un pequeño y normal beso en los labios, Gaby inconscientemente le corrió la cara, el hombre lo noto pero lo atribuyo que podría ser una casualidad, se le notaba en el rostro que su mujer estaba muy cansada, la señora Romina no perdía detalle de las condiciones en que venía llegando su nuera.

–Me fue bien, solo que un poco agotador…como esta todo?, consulto Gaby aunque ya notaba que Cesar no estaba enojado por no haberlo llamado,

–Muy bien, mira quien nos ha venido a visitar. Gabriela quien desde su llegada había notado la presencia de su odiosa suegra se acercó adonde estaba sentada la señora Romina para saludarla,

–Hola suegra, le dijo a la vez que le estiraba la mano para saludar, la vieja por su parte solo se limitó a tomar su tasa de café y le contesto con un seco “Hola”, dejando a la rubia con la mano estirada. Gabriela mirando a Cesar le hiso un gesto como dándole a entender que era la vieja la que tenía algún tipo de problema con ella y no al revés, por su parte Cesar quiso sacar a ambas mujeres de aquella incómoda situación,

–Mi madre ha venido porque para la semana próxima tiene un viaje por 7 días al campo, y quiere que vaya Jacobo. La rubia ante la noticia se quedó pensando, luego de unos segundos fue sacada de sus pensamientos por la dura voz de la señora Romina,

–Y que!… no dices nada?, al niño le haría muy bien un viaje al campo, si se lo pasa aquí encerrado, de seguro que cuando mi hijo está trabajando tú te lo llevas puro saliendo con tus “amigas”, dijo esto último recargando su voz. La casada seguía pensando,

–Yo opino igual que mi madre Gabriela, yo sé que te preocupa la salud de Jacobo, pero un viaje les haría muy bien a ambos…

–Queeee?, la rubia al escuchar esto último volvió a la realidad, ya que ella no estaba pensando si a Jacobo le haría mal o bien el famoso viaje, ella estaba calculando que si Jacobo no estaba por 7 días y si esto calzaba con el trabajo de Cesar, ella perfectamente podría aprovecharlos para traer a don Cipriano al departamento, recordaba muy bien que Cesar se debía marchar el día Viernes, pero no sabía si coincidirían con los días en que su hijo no iba a estar.

–Eso que escuchas amor, mi madre vino a invitarlos a ustedes dos…

La señora Romina por su parte estudiaba todos los movimientos de su nuera, y al notar la primera reacción de Gaby, pensó que lo estaba haciendo mal en comportarse tan fríamente con la rubia, si en primera instancia la había querido invitar a la casa de sus familiares, había sido solo por complacer a su hijo, pero luego en un momento de cordura pensó en hacer las paces, ella tenía claro que en el fondo su nuera era una buena mujer, pero hace un par de meses y desde que la había visto llegar a su casa junto a un hombre mucho más viejo que ella en una oportunidad en que fue a buscar a Jacobo, y que luego a las semanas hubiera visto a este mismo hombre rondando por las cercanías del departamento mientras su hijo no estaba, tenía ciertas dudas y sumado a que sus celos de madre siempre se la ganaban haciendo que su disposición ante la rubia fuera odiosa, por lo que intento reivindicar su comportamiento, por lo que dijo,

–Mira Gabriela, yo sé que nosotras no nos llevamos bien, pero yo estoy dispuesta a hacer las paces contigo con tal de ver a mi nietecito feliz, nos iremos el próximo jueves. La vieja era de pocas palabras pero muy observadora y desconfiada, mientras le decía esto último se percató de las claras ojeras que tenía su nuera, muestra inequívoca de agotamiento corporal, como así mismo se dio cuenta que había llegado con el pelo húmedo, y ella sabía muy bien de donde podría venir una mujer en esas condiciones.

La rubia ya sentada en la mesa por su parte escucho muy sorprendida las palabras reconciliadoras de su suegra, pero notaba la forma escrutadora en que la señora Romina la observaba, por lo que queriendo distraer a la vieja que a estas alturas la estaba poniendo nerviosa, solo atinó a decir…

–De verdad que me hubiese encantado salir con Ud. suegra, pero lamentablemente no se puede ya que me encuentro realizando unas terapias por una lesión que tengo en la zona lumbar, en ese momento fue interrumpida por su esposo,

–Pero cariño las terapias son solo por unos días según el certificado médico, Cesar quería dentro de todas las cosas que su mujer hiciera las paces con su madre, y este viaje era propicio para que esto se cumpliera,

–Cariño, atino a decir la rubia, –El doctor me ha dicho que las terapias se extenderán por esta semana y la próxima, de verdad que me hubiese gustado pero es imposible.

La señora Romina ya daba por hecho que la rubia solo lo estaba haciendo por mortificarla y privarla de que poder salir con su nietecito, pero su sorpresa fue grande cuando escucho decir a Gaby,–Pero si Ud. quiere y Cesar está de acuerdo podría llevarse a Jacobo por los 7 días, también pienso que le haría muy bien unos días de campo, y yo puedo hacer los arreglos en su colegio.

La señora a pesar de la inmensa felicidad que le provocaba poder salir con su nieto igual quedo sorprendida, por la sencilla razón que todas las veces que ella había querido salir de viaje invitando al niño Gabriela había puesto férrea resistencia en no permitir que esto sucediera, y justo ahora que la veía llegar en extrañas condiciones, no hacia ningún problema para que ella se llevara al niño por toda una semana, esto estaba raro!…muy raro!!…, pensaba la sabia mente de la vieja.

La abuela Romina se mostró de acuerdo al igual que Cesar, ya que este último lo que más deseaba era que su esposa tuviera una pronta recuperación.

Estuvieron los tres platicando de cosas sin importancia, la madre de Cesar no se cansaba de mirar a Gabriela, en otras ocasiones similares notaba a la rubia muy segura de sí misma, pero ahora la veía diferente, hasta notaba que con sus frecuentes preguntas que le hacía referente a sus terapias Gabriela se ponía muy nerviosa, ella ya lo sabía, la mujer de su hijo algo estaba ocultando y ella personalmente se encargaría de descubrirlo y ya intuía en lo que podría estar metida su nuera.

La madre de Cesar, sentada en uno de los sillones de su hijo y mientras la conversación con él y su nuera se llevaba casi en forma normal, nadaba en un mar de confusiones, aunque en otras ocasiones ya lo había pensado ahora estaba casi segura, en un momento sintió pena por su hijo y por su nieto, pero no haría nada hasta no tener pruebas contundentes para poder desenmascararla, luego de pensar esto la vieja se recriminaba por ser tan mal pensada, ella en el fondo conocía a Gabriela como también conocía a su familia, y sabía que ella no sería capaz de hacerle algo tan siniestro a los suyos, pero pensaba que igual estaría atenta, solo por si las dudas.

Las dos mujeres se despidieron en forma un poco más afectiva de lo normal, ya se había hecho de noche y Jacobo desde hace mucho rato ya estaba durmiendo, Cesar iría en la camioneta de Gabriela a dejar a su madre, habían dejado todo acordado para el viaje de siete días en que la señora se llevaría al hijo del matrimonio para el campo.

Apenas quedo sola, Gaby sin pensarlo dos veces se puso el buzo-pijamas y se acostó, al primer contacto de su cabeza en la almohada cerro sus ojos quedándose profundamente dormida, había sido un día espléndido y agotador junto a don Cipriano, y lo mejor de todo era que Cesar ni le había preguntado por qué no lo llamo.

Mientras Cesar manejaba en dirección a la casa de su madre, la señora Romina no dejaba de pensar en la extraña actitud de Gabriela, ahora sí que estaba realmente preocupada, hubiese dado su vida por no estar sintiendo lo que ahora era casi una verdad, solo quiso hacerle unas preguntas a su hijo,

–Cesar…de verdad que anda todo bien en tu matrimonio?, el hijo le contesto casi no dándole importancia a lo que su madre le preguntaba,

–Madre, eso ya lo hablamos el otro día, claro que todo está bien con Gaby, además que yo te dije que si intentabas hacer las paces con ella no habrían problemas y hoy quedo demostrado…

–Eso es verdad hijo, es solo que pienso y creo que tal vez no deberías dejarla tanto tiempo sola, esa situación deberías corregirla y darte más tiempo para estar con tu mujer, la acongojada vieja no quería preocupar a su hijo, si en otras ocasiones se había lucido tratando a Gabriela como a una puta sin importarle lo que su Cesar pudiera pensar, ahora era lo que menos quería, no sabía cómo reaccionaría su hijo si de verdad sus sospechas estuvieran en lo correcto.

–De hecho estoy gestionando mi traslado a la capital, le dijo a su madre ya que notaba un tono de preocupación en su voz,

–Y que te han dicho…para cuando seria tu traslado?,

–Quizás un mes o dos a más tardar, en las faenas hay mucho trabajo…

–Dos meses!…dijo entre dientes la mujer, –Ojala no vaya a ser demasiado tarde…

–Porque dice eso, le consulto Cesar extrañado a su madre, –Acaso ha notado algo en Gabriela, ha visto algo raro en ella?, la señora sin saber que contestarle, solo le dijo,

–Nada hijo… no he visto nada, no me hagas caso… son solo cosas de vieja celosa, tú ya me conoces, termino diciéndole…

Cesar solo el verle a su madre la expresión de nostalgia fue asaltado por un ataque de ternura filial hacia su progenitora, la atrajo hacia el abrazándola, y así continuaron el viaje hasta llegar a la casa donde ella vivía, luego de despedirse, Cesar dio la media vuelta mientras su madre lo miraba desde la puerta, le hiso una señal de adiós con su mano y se puso de regreso a su departamento, la vio más pequeñita y más viejita y sintió compasión por ella, sabía que su madre lo amaba y que quizás la soledad en que vivía la hacían sentir aquellos celos casi enfermizos que continuamente daba a conocer en contra de su esposa.

Una vez que Cesar llego al edificio estaciono la camioneta, y cuando se aseguró de dejarla con todos los vidrios bien cerrados, al bajarse y cuando se disponía a cerrar la puerta vio que en suelo había una tarjeta de presentación, pensó que quizás podría ser de la consulta adonde Gabriela estaba haciendo sus terapias por lo que la recogió, pero al leerla vio que esta no tenía nada que ver con alguna consulta médica, solo decía:

“Taller de Automóviles Pie Grande”

Reparaciones y Repuestos

Cipriano Ventura

Mecánico

Fono: 9-458123 Dirección: xxxx

Cesar recordó que Gaby le había dicho lo de su camioneta en algún taller, o algo parecido así que tomándolo con normalidad guardo la tarjeta en sus documentos, y subió al departamento en donde lo esperaba su mujer.

Al entrar a la habitación matrimonial la encontró profundamente dormida, vio su hermoso rostro es estado de relajación decorado por locos mechones dorados, no pudo aguantar los deseos de recostarse a su lado y acariciarla con ternura tal como lo hacía desde que fueron enamorados, era un verdadero ángel volvía a pensar. Lo que no sabía el Cesarin era que esa carita de ángel solo hace algunas horas había estado chupando como mal nacida una hedionda vergota gruesa, venosa y llena de pelos gruesos y encrespados, y para rematarla se había bebido una copiosa cantidad de semen espeso y grumoso, pero esto ni se lo imaginaba el pobre Cesar, y lo mejor por ahora era que la cosa siguiera así.

Cesar decidió que vería TV en el comedor, no quería m*****ar a su mujer, la pobre debía haber tenido un día muy agotador, recorría todos los canales sin decidir lo que quería ver. La distracción del hombre se debía a eso que había dicho su madre en la camioneta, las palabras de su progenitora poco a poco se habían ido instalando en su mente, y el como hombre celoso que era ya pensaba en porque su madre le había dicho eso de que ojala no vaya a ser demasiado tarde?, acaso ella también pensaba en que Gabriela podría tener algún amante como se lo había dado a entender Armando solo hace un tiempo?. Pero luego se decía que no, su madre siempre le decía cosas para hacerle poner mal con Gabriela y ahora no volvería a caer en el jueguito, así se lo había prometido a Gaby, como también se lo había prometido a el mismo, por lo que apago el televisor y se fue a dormir junto a su mujer.

Al día siguiente la rubia se levantó radiante, con unos ajustados pantalones de paño negro y con una sabrosa blusa blanca servía el desayuno a su marido tarareando una canción de Luis Miguel, había aprovechado el momento en que Cesar había ido a dejar a Jacobo al colegio para bañarse y arreglarse.

Pensaba que apenas le llamara don Cipriano le diría que la próxima semana podrían estar juntos de dos a tres días por lo menos, dependiendo de la fecha en que Cesar se fuera a su trabajo esto la tenían de muy buen humor.

–Y por qué tan contenta?, hace ya un buen rato que no te notaba de tan buen humor…

–Estoy contenta porque por fin estamos solos tontito… o acaso tú crees que a mí me gusta estar enojada contigo?, le dijo a la vez que ubicaba unas tostadas en la mesa y le depositaba un cariñoso beso en la frente. Cesar estaba feliz.

Una vez ya tomando desayuno hablaron sobre lo del viaje de la señora Romina con Jacobo, estaba claro que desde el próximo jueves la casada quedaría sola en el departamento, solo le faltaba saber con exactitud los días en que Cesar no estaría en casa.

–Cariño y tu cuando te vas a trabajar?, le consulto Gabriela a Cesar intentando ser lo más natural posible…

–Ya te dije que el viernes, estaré hasta el miércoles y regresare el jueves de la próxima semana, justo el día en que Jacobo se ira de viaje con mi madre, vez? Todo calza para que podamos estar a solas nuevamente…

–Si amor no sabes cuánto lo deseo, ojala que para esas fechas ya esté recuperada de mi lesión…

–Lo estarás… solo debes ir a la próximas sesiones y veras que todo va a estar bien…

–Seguro que sí, el especialista quedo de avisarme antes del viernes para confirmar la siguiente sesión, lo más seguro que me tocara asistir el día sábado…–Cesar, le dijo en un momento Gabriela a su marido, porque no te pides unos cuantos días de vacaciones para aprovechar de que estemos juntos los tres, la rubia intentaba ser lo más coherente posible,–Jacobo se ira el Jueves con tu madre, y no te vera casi en dos semanas, pero si pides unos días ya no serían tantos días en que él no te vería, qué opinas…

–Mmmmm…no lo sé cariño, acabo de pedir unos días y no que dirán en mi trabajo al respecto, lo veo difícil. Gabriela ya toda una zorra sin escrúpulos, y sabiendo como manipular las situaciones a su favor, solo le contesto,

–Está bien cariño, no te preocupes solo es que me preocupa Jacobito, dijo esto en forma muy coqueta, intentando llamar la atención de su marido… –Y además que…

Cesar le llamo la atención esto último,

–Además que Gabriela!… que otra razón existe para lo que me pides, Gabriela camino hasta donde su marido estaba sentado, para luego de sentarse en su regazo decirle con la misma voz que pone una niña cuando hace una travesura…

–Es que te mentí mi amor…la verdad es que no te lo pedía por Jacobo… soy una egoísta… soy yo la que quiere estar por mas días junto a ti, Gabriela se la pensaba muy bien antes de seguir con sus artimañas, –Bueno y también por lo de nuestro hijo, pero no te agobies mi vida, yo entiendo que tu trabajo es importante para ti, por lo tanto puedo esperar a que vuelvas…

Esto último surtió cabal efecto en el temperamento de Cesar, todo indicaba que por fin sus diferencias ya estaban superadas, como pudo saco su celular del bolsillo y marco a su trabajo.

Gabriela estaba desesperada por hablar con el vejete, había logrado que Cesar pidiera más días de permiso por lo tanto se quedaría hasta el miércoles, para luego desaparecerse del hogar por casi una semana por lo menos en la misma fecha en que la vieja habladora de su suegra se llevaría a Jacobo, ya se imaginaba los días que pasaría con don Cipriano en su departamento viviendo como un verdadero matrimonio, la rubia ya no media consecuencias, ni tampoco estaba consciente del riesgo que estaba corriendo al ser tan confiada.

El matrimonio paso el resto de la mañana haciendo cosas triviales, fueron juntos al supermercado, como también fueron a buscar a su retoño al colegio, Gabriela en cualquier oportunidad que se le presentaba revisaba su celu el cual lo mantenía en silencio para verificar si se le había pasado alguna llamada del viejo, pero nada, como también no se separaba de este ni un solo momento no fuese a ser cosa que Cesar se diera cuenta de algo o que a don Cipriano se le ocurriera enviarle alguno de sus mensajitos ordinarios y subido de tono, pero tampoco habían mensajes, al final del día el genio de la rubia estaba alterado, muy distinto al de esa misma mañana, la ansiedad por hablar o saber algo del mecánico ya casi la superaban.

El día viernes lo mismo, don Cipriano aun no la llamaba, pero la rubia sabía que el vejete la llamaría según lo que acordaron a la salida del hotel. El día transcurrió lento y monótono, llego la noche y la llamada del viejo nunca llego, la casada fingía estar contenta de estar con su marido y con su hijito, pero por dentro estaba irritada y desilusionada, en la noche ya casi con rabia apago su celular…

–Cariño te llamaron de la consulta por lo de las terapias? le pregunto Cesar una vez que su Gabriela salía de la habitación de Jacobo después de haberlo llevado a la cama…

–No…no me han llamado, respondió Gaby en forma normal, había pensado que se estaba apresurando mucho seguro que su Don la llamaría en cualquier momento, pero como igual su ego femenino estaba un poco herido al haber sido ella quien había esperado la llamada por casi dos días, pensó en vengarse de este vejete mal agradecido.

Mientras Cesar miraba la televisión no supo en que momento su mujer se había dado un baño espumoso y se había puesto uno de sus mejores atuendos para congraciarse con él, luego de que ella se maquillo finamente su rostro, la vio venir a sentarse al sofá con un sabroso vestido que sin ser muy ajustado resaltaban a la perfección las líneas de su figura, el pobre quedo casi babeando, ya desde hace rato que Gaby no se presentaba ante el con claras intenciones de querer guerra.

–Y que celebramos hoy muñeca?, estas preciosa…

Gabriela una vez que estuvo al lado de su marido lo silencio con un exquisito beso con lengua de esos que ella había aprendido de don Cipriano pero sabía que con su marido no podía dar rienda suelta a la calentura que llevaba acumulando, además que estaba claro que Cesar no sabría cómo apaciguar.

Una vez que se separaron del ardiente beso fue Gaby quien le hablo…

–Te dije que si te quedabas era porque yo deseaba estar contigo, o acaso se te había olvidado?

–Pero cariño…tu lesión…

La rubia recostándose en el pecho de su marido lo continuó provocando,

–Ahhh mi lesión, que importa!, igual creo que podemos jugar un ratito o acaso ya no te gusto, le decía acariciando el rubio cabello de Cesar…

–No digas tonteras Gabriela, tú sabes que yo te amo…

–Yo también te quiero mucho nene, perdóname si este último tiempo me he comportado un poco distante, son solo cosas de mujeres…

–Te entiendo mi vida, y como te dije el otro día aquí no hay nada que perdonar, lo importante es que estamos juntos.

Gabriela ya no sabía que decir, su preparado repertorio ya se le había acabado, ahora solo quedaba consumar la idea que se le había formado como una forma de no sentirse tan mal por todo lo que le estaba haciendo a su familia, y que además para rematarla le había estado siendo fiel y leal a un viejo que ni siquiera se había dignado en llamarla tal como lo había prometido y con ella esperando como una verdadera imbécil, era lo último que había pensado antes de poner en marcha su plan reconciliador con Cesar.

Ya no teniendo nada más que decir la casada cruzo uno de sus mulos por sobre la cintura de Cesar quedando a sentada y abierta de muslos sobre el regazo de su marido, lo abrazo con ternura, pero no como lo había hecho en otros tiempos, no como lo hacía cuando estaba con don Cipriano, aunque estaba íntimamente a solas con su marido la imagen del mecánico no podía sacarla de su mente, se volvieron a besar y Gabriela lentamente comenzó a mover su cuerpo intentando entregarse a su marido.

Cesar la acariciaba intentando no parecer vulgar, de vez en cuando le sobaba con mucho cuidado sus pechos, en cambio Gaby deseaba que se las apretara con fuerza, que le rasgara el vestido y que la tirara al suelo y se la metiera con furia tal como se lo hacia su Don, pero en definitiva Cesar no servía para esto, pero aun así ella no pensaba en dar marcha atrás.

Cuando la rubia sintió la erección de su cónyuge pensó en que este era el momento perfecto, lentamente bajo para ponerse de rodillas y con mucho cuidado le bajo el cierre del pantalón, Cesarin estaba que estallaba de gozo, su mujer las veces en que se la había chupado, lo había hecho bajo solicitud propia de él, ahora ella solita estaba tomando la iniciativa, eso significaba que su Gaby lo amaba, y él también la amaba más que nunca.

La rubia que ya hervía de calentura le bajo los pantalones en donde sus azulados ojos semi cerrados se encontraron fríamente con la diminuta verga rosada de Cesar, tomo un poco de aire y aprovechando su estado de excitación se la metió en la boca, el ardor solo duro un momento lentamente su temperamento se fue enfriando, aquella cosita que escasamente y con dificultad solo le llegaba hasta la mitad de la lengua no hacían mella con lo que de verdad ella necesitaba, una vez que se aburrió de chupar verguita, se subió nuevamente sobre la cintura de Cesar, este un poco más a sus anchas quiso sacarle el vestido, pero Gaby no se lo permitió aduciendo que Jacobo se podría levantar y a la vez sorprenderlos.

Fue ella misma quien se corrió hacia un lado su pequeño calzoncito, para luego tomar con su dedo índice y pulgar la cosita de Cesar y metérsela, una vez que sintió el escaso adentramiento comenzó a moverse de atrás y hacia adelante, sentía la cosa resbalosa, Cesar casi no se movía era ella quien estaba haciendo los movimientos, pero no lograba sentirse como una verdadera mujer, el hombre comenzó a moverse, su mujer lo tenía en estado de calentura absoluta, a estas alturas Gaby ya no sentía nada, hasta que de pronto sin más se retiró de una dejándose caer en el sillón,

–Lo siento Cesar.. Su voz se fue quebrando de a poco…–De verdad que lo intente pero no puedo…no sé qué es lo que me ocurre… Snifff, para luego salir corriendo a encerrase a llorar en la habitación.

El llanto de la casada era verdadero, lloraba de sentirse sola, lloraba por sentirse frustrada, lloraba porque su vida era una mierda, y también lloraba porque don Cipriano no la había llamado.

Cesar sin saber qué hacer ni que decir recompuso sus ropas, y se dirigió a la habitación en donde su esposa sollozaba audiblemente, lentamente se recostó para acariciarle sus cabellos, Gaby le tomo su mano y se la aferro en su corazón (al medio de sus tetas, jejeje), y así estuvieron hasta que lentamente la rubia se fue calmando, hasta que ella decidió hablarle a su marido…

–No sé qué es lo que me ocurrió, de verdad…

–Shhhtt…le silencio Cesar abrazándola, para luego decirle, –Sea lo que sea lo superaremos…

–Solo dame un poco de tiempo Cesar, le decía la rubia limpiándose las lágrimas…

–Nena… solo dime una cosa, Cesar totalmente asustado por la respuesta que quizás le podría dar su mujer, se atrevió a preguntar, –Algo en tu corazón ha cambiado hacia mi persona?

–Nooooo!! Le contesto Gaby, como puedes pensar eso!! Snifffs, Gabriela volvía a llorar, porque la respuesta verdadera era lo contrario a lo que ella le decía a su marido…

–Pero amor y entonces porque lloras!!..Preguntaba algo incrédulo el pobre de Cesar,

–Es que donde nos movimos hace un rato, me volvió el dolor lumbar improviso Gaby mirando a su marido, en donde ambos entre llanto y risas se volvieron a abrazar, para quedarse acariciando mutuamente y en silencio hasta quedarse dormidos.

Paso el día sábado sin novedad, Gaby aunque se encontraba muy enojada con don Cipriano revisaba a cada instante su celular pero el viejo no daba señales, había momentos en que Gabriela meditaba en que podía haber fallado que quizás el vejete ya no quería nada con ella, pero no encontraba respuesta alguna.

El matrimonio Guillen no hablo nada de lo ocurrido la noche anterior, pero aun así Cesar ya presentía que algo anormal estaba sucediendo en su matrimonio, hubieron momentos en que le daban ganas de tomar a su mujer sentarla en el sofá y que le dijera de una buena vez en que mierda andaba metida, pero sabía que si esto no era así como lo estaba pensando a lo mejor podía cagarla más terriblemente, y separar aún más a Gaby de sus brazos, pensó en que lo mejor sería darle tiempo al tiempo.

Mientras veían televisión antes de pasar a la cama Cesar estudiaba de reojo lo que hacía su mujer, se empezó a fijar en detalles, se pudo dar cuenta que extrañamente Gabriela no se separaba ni por un segundo de su teléfono, y que desde hace días que no sentía la sonora música que comúnmente su esposa le tenía instalada al celular, pero no estaba seguro, además que ella misma le había casi rogado que se quedara por más tiempo en casa, no! debía ser otra cosa, y el debería apoyarla fuese lo que fuese de lo que su mujer estuviera padeciendo.

–Que te parece si mañana, como es Domingo llevamos a Jacobo a una feria que se puso en el parque, le han hecho mucha propaganda en la televisión, le dijo Cesar a su esposa, para ver si le podía subir el ánimo.

–Seria genial, desde hace tiempo que no salimos los tres juntos, le dijo la rubia con una expresión de alegría, aunque Cesar como bien la conocía sabía que detrás de sus ojos había algo extraño.

–Bien entonces me voy a la cama, mañana saldremos al mediodía creo que eso nos servirá para distraernos.

Aquel Domingo amaneció nublado, al salir de su casa el matrimonio Guillen salió feliz a su día de paseo familiar, abordaron la camioneta de Gabriela y fue Cesar quien manejo con dirección a la feria que se había instalado en un reconocido parque capitalino, la casada se había puesto un exquisito vestido azul ni muy ajustado, ni muy suelto, este dejaba ver una buena porción de muslos, pero nada exagerado, además que a Cesar le gustaba presumir de la hembra que tenía por esposa, aunque los problemas habían vuelto a su agitada vida conyugal, él estaba seguro que los problemas los superarían, además que pensaba que lo de Gabriela podría ser algo psicológico.

Una vez que llegaron a la feria y mientras Jacobo disfrutaba de una función de títeres, sentados en un banco, el matrimonio se dedicó a conversar y a recordar de cuando eran novios sus antiguas andanzas por distintas ferias que se instalaban, ambos se lo estaban pasando bien, se sentían felices.

Gaby de pronto vio a un vendedor de frutas confitadas por lo que le pidió dinero a Cesar para ir a comprar, el marido miraba atentamente el poderoso cuerpo se gastaba Gabriela, la vio conversar con el viejo vendedor de confites y de como este se hacia el gracioso con su esposa, los celos nuevamente lo invadían, pero al ver que su mujer ya venía de regreso y que el hombre desconocido se marchaba con su carro a otro sector del parque, se pudo tranquilizar para no armarle un show a su mujer como lo había hecho en reiteradas ocasiones, se dedicó a admirarla, este día Gabriela estaba distinta, mientras se acercaba un suave viento le alborotaba sus rubios cabellos, la veía acercarse con armonía, su bien proporcionados muslos resaltaban entre las demás mujeres, se veía deliciosa.

La tarde paso y Gabriela casi ni se había acordado del vejete, Jacobo lo había pasado de lo lindo subiéndose a casi todos los juegos mecánicos que eran para su edad…

–Qué tal si vamos a uno de los restoranes, así no llegamos a hacer nada al depa que te parece?, le dijo Cesar a su mujer,

Gabriela se mostró de acuerdo, la tarde había sido agotadora y ella ya sentía mucha hambre, por lo que se adentraron hacia donde estaban los locales de comida, una vez ya ubicados en una mesa y mientras el mozo les hacía el pedido, la casada pudo ver solo a metros de donde estaban ellos lo que menos espero ver en aquella familiar y alegre tarde dominical, comenzó a sudar frio y todo su cuerpo temblaba.

Vio que don Cipriano estaba sentado con una señora gorda de avanzada edad y con pelo canoso, se encontraban como a seis mesas de donde estaban ellos, el viejo andaba vestido con la misma ropa que lo había visto la última vez que estuvieron juntos, la rubia con su corazón latiendo a mil por hora no perdía detalle de lo que estaba ocurriendo en la mesa del vejete, de pronto reconoció a la vieja que lo acompañaba, era la esposa de este, la misma que la había tratado de puta en la fiesta que la había invitado María, Cesar estaba ajeno a lo que su mujer estaba padeciendo ya que estaba entretenido mirando al grupo musical que tocaban alegres cumbias que ya estaban un poco pasadas de moda.

Una vez que les trajeron el pedido Gaby apenas probaba las ensaladas que había solicitado, el hambre se le había desaparecido apenas vio a don Cipriano, con rabia miraba como el viejo le decía al oído quizás que cosas a esa señora que solo atinaba a reírse coquetamente mientras este la mantenía tomada de las manos, los celos se apoderaron de la conciencia de Gabriela, estaba enceguecida, que estúpida había sido al creerle tantas mamadas y mentiras a aquel odioso y ordinario sujeto, que en estos mismos momentos la había cambiado por una mujer mucho más vieja y fea que ella, que ni le llegaba ni siquiera a los talones, de pronto pudo ver que el vejete se paraba de la mesa y algo le decía a su esposa apuntando hacia el fondo de donde estaban los restoranes, Gabriela miro en esa dirección y capto que el vejete se dirigiría hacia los baños.

–Cesar creo que voy al baño, necesito arreglarme un poco, y diciendo esto último tomo su bolso y salió caminando rápidamente en la misma dirección en que iba el vejete. Cesar solo la quedo mirando y no dándole importancia miro a su pequeño que también miraba a su mami, y le dijo al pequeño,

–No le hagas caso… las mujeres son muy raras, y ambos siguieron disfrutando de la comida.

Gabriela camino por fuera de las mesas, los hombres de todas las edades se volteaban a mirar los voluptuosidades de aquella Diosa perdida en aquellos arrabales, a más de uno le llego un fuerte cucharazo en la cabeza por parte de sus mujeres que claramente se daban cuenta de lo que estaban mirando con cara de corderos degollados, los babosos y calientes de sus maridos.

Don Cipriano caminaba dificultosamente entre las mesas hasta que llego a hacer la fila para entrar a los excusados, y una vez que saco unas monedas y quiso mirar cómo estaba la cosa para entrar a los baños con lujuriosa expectación vio a su Diosa dorada que estaba parada solo aun metro de el con cara de no querer hacer amigos.

–Como esta don Cipriano…aún estoy esperando su llamada!

El vejete por primera vez se sintió intimidado por la rubia, miro con espanto hacia la mesa en donde estaba sentada su esposa, si a la culona de Gabriela se le ocurría hacer una pendejada todo se iría a la verga, por lo que intento calmarla,

–Veras Gabriela, mañana pensaba llamarte y explicarte las razones por las que no pude llam…

–Así ahhh…así que mañana pensaba llamarme, pues vaya olvidándose de todo lo que paso entre nosotros…

–Baja la voz pendeja!!…, le dijo don Cipriano quien ya se estaba empezando a enojar por la actitud de la rubia, además que era un show exquisito lo que estaban viviendo los 5 viejos que estaban haciendo la fila…

–Y por qué me voy a callar!!…exclamaba la dolida rubia, –Acaso le da miedo que la vieja de allá lo vea conmigo!!!…

Don Cipriano mirando con su burlona sonrisa a sus 5 compañeros de fila, solo atinó a decirles,

–jejejeje, disculpen camaradas pero esto es un problema entre marido y mujer, jejeje…

Con fuerzas tomo a Gabriela de un brazo y la empezó a sacar de aquel concurrido lugar, para llevársela a un lugar más privado para poder hablar con ella,

–Que hace!?…no me toquee!!…sueltemeee!!!, exclamaba Gabriela a la vez que la iban sacando de aquel lugar, entre pataleos y manotazos que intentaba darle al mecánico…

Una vez que salieron del lugar y el aire fresco lleno los pulmones de la rubia, esta pareció tranquilizarse un poco, y ya liberada de los zarpazos del vejete solo atinó a decir,

–Si tiene algo que decirme dígamelo al instante!…mi marido me está esperando junto a mi hijo!…

Don Cipriano solo la miraba de pies a cabeza con su típica risa burlona, hasta que por fin pudo hablar,

–Que chico es el mundo tetona, jajajaja!! Quien lo iba pensar que el destino nuevamente iba a unir nuestras vidas, jajaja!!…

–Y solo para eso me trajo hasta acá?…

–Pues me gustaría hacerte muchas cosas putita, no sabes las tremendas ganas que te estoy acumulando para cuando nos volvamos a acostar, jejeje,

–Vaya olvidándose…o acaso cree que no lo vi!!…

–Que me viste haciendo que pendeja mal agradecida?…

–Lo vi con su esposa, estaban muy juntos… y Ud. me había dicho que ya no estaba con ella, y que más encima estaba pasando por problemas…y yo la muy estúpida le creí!!…

–Es verdad pendeja…los problemas aun los tengo…y si te pones a hacer este tipo de mamadas todo se podría ir a la verga…me entiendes reinita!?, y además que eres una fresca…tú también estas con ese maricon que tienes por marido y yo no digo nada…

–Yo ahora no le creo absolutamente nada…así que por lo tanto lo que hubo entre nosotros hasta aquí no más llego…me entiende…? y no quiero que me siga llamando ni m*****ando!!…

El vejete que estaba entretenido con el ataque de celos que estaba sufriendo su mujer solo atino a reírse y a burlarse de ella, ya que él sabía que podía montársela cuando él lo quisiera, pero decidió que por ahora le seguiría la corriente…

–Mira pendeja…este es el escenario… escúchame bien lo que te voy a decir para que no se te olvide, la única forma de quedarme en la ciudad tal como tú me lo pediste es saldar una deuda con unas gentes que a ti no te gustaría conocer…, el viejo volvía a tomar aire, –Para saldar esa deuda la única opción viable que pude encontrar es recuperando mi taller…, y para recuperar mi taller, la única opción es reconciliarme con mi esposa, y que por si no lo sabias esta me boto la noche en que yo preferí quedarme contigo en el Pie Grande…lo recuerdas reinita?, Gaby lo escuchaba con sus ojos bien abiertos y expectantes, el viejo continuo con su treta, –Así que por favor ya no me jodas!…, ahora si tú ya no quieres que nos sigamos acostando que así sea…pero va a ser tu decisión… además que viendo la situación fríamente yo contigo no consigo nada, la otra vieja estará fea y guatona pero tiene un taller, tu a mí no me das nada y solo eres un problema…y por lo demás ya te culie de todas las formas posibles…ahora si me permites debo ir con mi esposa que me está esperando!…fue un gusto Reinita…pero la jodiste!!…

El viejo tuvo que sacar fuerzas de flaqueza para decirle tanta mamada a su Diosa, porque la verdad era que si por él hubiera sido la habría tirado ahí mismo en el suelo y se la hubiese culiado de todas las formas imaginables, pero debía recuperar el taller si o si, el plazo ya estaba expirando para pagar la deuda de Felipe, además que él ya estaba seguro de los sentimientos de Gabriela, sabía que ella solita iba a volver pidiendo clemencia de su parte, y viendo que ya no tenía nada más que hacer ahí se retiró por donde mismo había llegado…

–Es Usted un miserableeee… Usted no puede hacerme estoooo!!

–Jajajaja…claro que puedo culona, de hecho ahorita mismo lo estoy haciendo, jajaja!! Reía el vejete mostrándole todos sus dientes cariados, de puro gusto al haberla humillado de aquella forma, –Ahhhh se me olvidaba, si tienes algún problema con tu camioneta con gusto te la arreglare…¿Cómo me pagaras?…jajajaja!! Tú ya sabes cómo!!, así me lo digite una vez, jajajaja!! Hasta que desapareció dejando a Gabriela totalmente choqueada y con su auto estima por los suelos…

La casada no creía lo que había escuchado, se sentó por unos momentos en una sillas en desuso que debían ser de los puestos de comida, ahora no sabía qué hacer, un nudo en su garganta querían hacerla llorar, pero se prometió que no lo haría, ese viejo había sido solo una pesadilla en su vida, su verdadera familia la esperaba solo a unos cuantos metros de donde ella se encontraba, pero estaba totalmente confundida, don Cipriano se había dado el lujo de haber terminado con ella?

Tomo aire arreglo sus ropas y paso al servicio de mujeres para retocarse, no quería que Cesar se diera cuenta de nada y que no sospechara lo más mínimo de lo que le estaba ocurriendo.

Una vez que salió del baño camino hacia la mesa en donde la esperaban su esposo y su hijo, aunque ella no quería ver no pudo evitar mirar hacia la mesa en donde debía estar el miserable viejo de don Cipriano, pero la mesa ya estaba vacía, instintivamente llevo su mano hacia la famosa cadena con la letra ”C”, y de un solo tirón se la arranco del cuello con claras intenciones de arrojarla hacia cualquier parte, pero no pudo, algo en su interior no se lo permitió, por lo que rápidamente la guardo en su bolso.

El regreso a casa fue en silencio, Cesar lo atribuyo que debía ser el cansancio, su mujer venia en los asientos traseros con su pequeño hijito durmiendo en sus brazos.

La casada si bien estaba con los ánimos muy por el suelo, pensaba en lo que había sucedido en la feria, el viejo le había dicho que en la otra ocasión lo habían botado por el haberla preferido a ella, esto ella nunca lo había sabido, una pequeña sonrisa se le dibujo en sus labios, además que también le dijo claramente que él se estaba reconciliando con su mujer para no tener que marcharse, pero esa situación le incomodaba, si ella hubiese seguido con él no le hubiera permitido que se siga viendo con su esposa, y de pronto caía en la realidad…”pero qué diablos estoy pensando si él está casado con ella y yo también tengo marido…”.

¿Qué hacer entonces queee…? Se preguntaba la rubia, que ya al verse más calmada no se conformaba con la idea que don Cipriano la hubiera pateado, fue en eso que sintió el vibrador de su teléfono le estaba llegando un mensaje, muy disimuladamente lo tomo de su bolso deseando con toda su alma que este fuera del mecánico, y en efecto el mensaje era del viejo: “Discúlpame por haberte tratado mal, quiero que sepas que a mí me encantaba meterte la verga, (esta era la forma del viejo para decirle que el la quería) espero que podamos ser amigos, siempre tuyo Cipriano”.

La casada a pesar de estar muy mal humorada por la insensible forma en que el vejete la había tratado, aun así y desde el fondo de su alma se sintió feliz con aquel mensaje, pero si el viejo pensaba que con eso él iba a conseguir algo con ella estaba muy equivocado, se prometía para ella misma.

El día lunes comenzaba casi con normalidad, la rubia andaba de muy buen humor con su marido, Gabriela ya comenzaba a preparar las ropas que el niño debería llevar para su paseo, intentaba de concentrarse en ello pero no podía, la imagen del mecánico no la abandonaban, y no dejaba de analizar una y otra vez lo que este le había dicho, “yo contigo no consigo nada”.

Habían momentos en que pensaba en que ella tenía que hacer algo para recuperar la atención del vejete, demostrarle de alguna forma que ella era mejor que aquella mujer gorda y vieja por la cual la habían cambiado y cuando estaba punto de tomar la decisión se arrepentía ya que ahí sí que sería una aberrante estupidez si hacia lo que fugazmente revoloteaba por su cabeza.

Ya en la tarde después de haber leído y releído una 50 veces el último mensaje del vejete, tomo la decisión, él había dicho que podrían ser amigos, así que como amiga iría a su taller a devolverle su cadena, porque ella ya no la quería, la rubia se mentía a ella misma, estaba desesperada por ver a don Cipriano y se inventaba todo tipo de estupideces para justificar la calentura que sentía por el mecánico.

–Cesar, me han llamado de las terapias, y creo que iré a una última sesión para darle un corte final a todo esto, solo será un ratito en la mañana…

–Pero tú me dijiste que ya no te interesaba ir…

–Pero lo pensé mejor, no vaya a ser que el dolor me vuelva y empeore aún más,

Cesar se quedó pensativo, habían pasado muchos días y Gabriela ni se había quejado de algún dolor, los últimos días dormía vuelta para el otro lado de la cama, y esto lo confundían aún más, su mujer se estaba comportando de forma muy extraña, ni que decir de sus intempestivos cambios de humor.

–Está bien cariño, si es por tu salud deberás ir, Cesar ya sabía la respuesta pero aun así se atrevió a preguntar, –Quieres que te acompañe?, dijo por fin mirándola fijamente a sus ojos.

–Ay nene me encantaría, pero acuérdate que tienes que ir a dejar a Jacobo al colegio…

–Pero lo podríamos hacer faltar, así iríamos los tres, no te parece una buena idea…

–Amor recuerda que lo haremos faltar para que vaya de paseo con tu madre, no sería bueno, que falte al cole por cosas sin importancia.

–Si!… tienes razón…dijo finalmente su marido no muy convencido de la lógica de su esposa.

Llego el día de la supuesta sesión de terapias, la casada se había engalanado con unos de sus mejores vestidos primaverales, su ropa interior eran de las más normales, de las que ella por lo general siempre usaba, muy pequeñita por cierto, una vez en su camioneta se puso en marcha con dirección al taller de don Cipriano, manejaba con el corazón que ya casi se le salía por la boca, pensando cual sería la reacción del vejete cuando la viera, esa mañana se había levantado muy temprano para arreglarse y dejar todas las cosas en orden para no hacérsela más difícil a Cesar, ya que este se quedaba con la responsabilidad de ir a dejar y a buscar a Jacobo al colegio.

Estaciono estratégicamente al frente del Pie Grande, en un ángulo perfecto para poder mirar el funcionamiento de este sin ser vista desde el interior. Pudo ver que María ya estaba a la entrada del taller vestida con un ajustado y sexy mini vestido tubo color morado, la chamaca se veía estupenda según las apreciaciones de Gabriela, que con nostalgia recordaba los días en que ella había compartido con María la experiencia de haber sido edecán en el mismo taller.

Mientras esto ocurría a las afueras del taller de don Cipriano, en el departamento de Gabriela se vivía algo totalmente distinto, Cesar quien ya estaba en estado de alerta por los extraños comportamientos de Gabriela se dio a revisar en forma exhaustiva todas las cosas personales de su esposa, incluyendo documentos, su notebook y todo lo que pudiera ser sospechoso, pero afortunadamente para ambos no pudo encontrar nada, incluso su face estaba con la misma clave que él conocía, no había mensajes ni nada comprometedor, así que de pronto se preguntó qué era lo que estaba buscando?, si al parecer todo estaba bien, así que declino en la búsqueda y se convenció que se estaba dejando llevar por sus celos, Gabriela nunca le haría algo así, se dijo por ultimo.

Lo que si le pudo llamar un poco la atención fue de que los remedios que compro Gabriela para el supuesto tratamiento lumbar estaban intactos, pero recordó que Gaby era enemiga de los medicamentos, seguramente los había reemplazado por medicina natural, por lo tanto todo estaba en orden. Aun así notaba algo extraño en el ambiente de su hogar.

La casada llevaba casi una hora mirando hacia el interior del taller, aún no había podido ver a don Cipriano, y cuando estuvo a punto de marcharse totalmente confundida por no saber que mierda hacía intentando de ver a un viejo cincuentón, mientras en su hogar la esperaban un hijo y un marido, fue ese el momento en que lo vio, estaba vestido con su overol de trabajo, aunque ahora al parecer estaba más limpio, con rabia dilucido que quizás la vieja se lo había lavado, también se fijó que estaba con el chango al parecer le estaba dando instrucciones de algo, porque el muchacho movía la cabeza en señal de que entendía lo que su jefe le estaba mandando, en eso el vejete volvió a entrar en el taller y vio que Pablo venia caminando en su misma dirección, claro! si la grúa estaba estacionada justo delante de ella.

Cuando el chango ya estaba por subirse a la grúa de pronto reconoció la camioneta de la casada, y su fascinación fue aún más grande cuando comprobó que era la misma Gabriela quien estaba sentada al volante y lo miraba con una amigable sonrisa de Diosa,

–Hijoleee!!…que buena honda verla por aquí señora Gabriela…, dijo el joven aun incrédulo,

–Hola Pablo, como estas?, le saludo Gabriela,

–Pus bien aquí con harto trabajo no más… y en que anda?…no me vaya a decir que mi jefe la anda m*****ando de nuevo, le decía el muchacho mirando hacia el taller, para verificar que por ahí no andaba su jefe…

–No Pablo, no te preocupes… tu jefe no me anda m*****ando, después de lo ocurrido la otra vez me pidió disculpas y por ahora somos amigos, venía a que me revisara la camioneta, tú crees que podrá… o estará muy ocupado?, le consultaba Gaby al muchacho como para ver si este le daba información y para también ver cómo estaba el panorama.

–Ufff!! Usted no sabe señora Gabriela, aquí estuvo la cagada nomas, Ups!! Se me salió disculpe Ud.…, le decía el chango tapándose la boca al no medir su vocabulario en la presencia de tan loable mujer,

–No te preocupes si total estamos en confianza, y no me digas señora Gabriela, que me haces sentir vieja, además que somos amigos… solo llámame Gaby, pero vamos continua con lo que me estabas diciendo…

–Es que Ud. ni se imagina…mire para hacérsela corta ya que tengo que ir a comprar varios repuestos que los esperan para la tarde…algo paso a nivel familiar… el asunto fue que la jefa de mi jefe, o sea su esposa… en algo lo pillo con otra mujer…y lo había corrido del taller y de la casa, el Pie Grande estuvo a punto de irse a la quiebra por que nadie hace el trabajo mejor que mi jefecito…y ahora que el jefe ya está de vuelta todo comienza a normalizarse…

El chango mientras le narraba a la rubia todo lo anterior no podía despegar sus ojos negros de los apetitosos muslos de Gabriela, ya que al estar sentada al volante el vestido se le había subido una buena parte, pero la casada estaba ajena a esto, a ella solo le importaba la valiosa información que le estaba aportando Pablo…

–Ahora me debo ir para no atrasarme con los repuestos, a ver si otro día conversamos, mi jefe debe estar adentro, vaya no más mire que a pesar de toda la chamba que tenemos acumulada, igual se hace un tiempito para atenderla…

–Gracias Pablo y maneja con cuidado.

Una vez que el chango se fue en la grúa, Gabriela siguió esperando cual sería el mejor momento para ir a hablar con el viejo, pensaba en lo dicho por Pablo, concluyendo que el mecánico no le había mentido en la discusión que sostuvieron en la feria.

Ya eran las 11.30 de la mañana y aun no se atrevía a enfrentar a don Cipriano, si seguía así podría pasar todo el día esperando, por lo que se dio fuerzas, saco la cadena con la letra “C” de su bolso y bajo de su vehículo, tal vez esta sería la última vez que vería al mecánico se iba juramentando mientras se acercaba a la entrada del Pie Grande.

María con Gaby se saludaron con afectuoso abrazo, en el poco tiempo en que se conocieron entre ambas chicas se había creado un fuerte lazo de amistad, la sobrina de don Cipriano tenía claro cuáles fueron los reales motivos de la separación de sus tíos, pero no podía dejar de ser amiga de Gabriela, además que ella nunca creyó eso de que su tío se había ido a acostar con la rubia tal como lo había dicho su tía después de la pelea con su cónyuge, pero prefirió ni siquiera mencionárselo a la casada.

–Y en que andas, le consultaba María después del saludo inicial…

–Necesito que tu tío le eche una miradita a mi camioneta, desde hace unos días que anda con un ruido extraño, le mentía la rubia, por nada del mundo quería que María supiera lo de ella con el mecánico, no sabía el por qué pero le daba vergüenza, al menos por ahora,

–Pues pásale mi tío reciencito andaba por aquí, pero ten cuidado mira que tú ya lo conoces como es, al decir esto último ambas hembras se quedaron mirando, y se largaron a reír, en eso estaban cuando sintieron la aguardentosa voz del vejete…

–Pero miren a quien tenemos por aquí, si no es mi edecán favorita!?, jajajaja!!! Don Cipriano andaba todo traspirado y lleno de grasa de motor, el overol lo tenía bajado hasta la altura de su cintura, dejando a la vista su gran panza cervecera enfundada en un camiseta musculosa que estaba toda ennegrecida por manchas de aceite, coronándolo con una inmensa circunferencia de sudor entre el pecho y su panza…

–Buenos días don Cipriano, le saludo la casada en forma seria pero con naturalidad, la seguridad había vuelto a su personalidad, le he traído mi camioneta para que la revise…

–Pues no faltaba más mi Reina!…vamosle!! Mira que yo soy el mejor mecánico de la comarca, jajaja!!!

El viejo sabía que Gabriela venía a otra cosa y que el asuntito con la camioneta solo eran patrañas de la rubia, pero eso le convenía, así que le siguió la corriente.

–Con tu permiso María, estaremos en mi camioneta…

–No hay problema…y antes de irte ven a despedirte, le dijo María a Gabriela,

–Descuida que así será, le contesto la rubia a su amiga.

La voz de que andaba la misma mujer rubia que había trabajado de edecán en el Taller solo hace algún tiempo se corrió rápidamente al interior de este, mientras don Cipriano y Gaby conversaban con el capo del vehículo levantado para disimular, uno que otro mecánico salía a echarle una miradita a la casada, ya que a estas alturas ella era una hembra mística al interior del taller, corrían muchos rumores: que el jefe ya se la había servido, otros lo negaban, algunos ayudantes opinaban que era una prostituta de lujo y que le pagaba en carne los arreglos del vehículo a su jefe, otros decían que era mentira, que una vez la habían visto en un programa de televisión y que era casada con un poderoso político y que había trabajado en el pie grande porque estaba haciendo su propio reality show, en fin eran muchos los rumores que se hablaban al interior del taller.

Cuando don Cipriano y Gabriela llegaron a la camioneta el viejo comenzó con la conversación, mientras subía el capo de esta,

–Y en que andas pendeja, que te trae por aquí?…

–Le he venido a devolver esto…le dijo la rubia, –Yo ya no la necesito, a la vez que le estiraba su manita con la cadena de plata…

–Y por qué me la devuelves pendeja…si fue un regalito, jejeje…

–Pues yo ya no la quiero!!… o acaso no se acuerda de todas las cosas que me dijo el domingo!?… Además que desde ahora solo seremos amigos,…tal como Ud. me lo dijo en el mensaje…

Don Cipriano la recibió la cadena con toda su mano llena de grasa, a la vez que sin ningún tipo de remilgo, la tomo por ambos extremos y se dispuso ponerla nuevamente en el cuello de Gabriela…

–No Donnn!! Que es lo que hace!? Decía la escandalizada rubia mirando en todas direcciones por si alguien los estaba mirando…

–Escúchame pendeja…sé que el domingo me excedí con todas las mamadas que te dije, pero era la única forma de que te calmaras, por que estabas tan encabronada que la podías cagar ahí mismo, le dijo una vez que termino de ponerle cadena…

–Y por qué me sale con esto ahora, no le entiendo!!…si hasta se dio el lujo de terminar conmigo…

–Yo nunca terminare contigo putita o acaso se te olvida que desde hace rato que eres mi mujer…

–Ay no!! Como cree!!, yo no seré la segunda de nadie, Ud. ya tiene su esposa, le decía la rubia consumida por los nervios por lo que nuevamente le estaba diciendo su Don Cipriano, y con su dedo índice jugando con la cadenita que nuevamente engalanaba su aromático cuello…

–Jajajaja!! Si! pendeja esa vieja es mi esposa pero solo porque tiene un taller…en cambio tu eres mi mujer!…eres la número uno!!… acaso no lo entiendes!!!, le decía el mecánico quien cada vez más se iba acercando al cuerpo de la casada. Gabriela sabía que ella no había venido a esto, o a lo mejor sí, solo ella sabía los motivos, la cosa era que ya le estaba empezando a gustar todas las aclaraciones que le hacía don Cipriano, –Mira mi Reina aquí nos estamos asando de calor, porque no entramos al taller, en mi oficina tengo una cervezas heladitas y así podremos conversar más cómodos…vamos? Te animas?,…

–Pero qué dirán sus trabajadores…y también esta María…además que en su oficina hay una cama, yo no entrare nuevamente ahí por nada del mundo!!…

–Jajaja…por si no te has dado cuenta al lado derecho hay una oficina de verdad o acaso crees que atiendo a mis clientes en una habitación con una cama, jajaja, vamos pendeja confía en mí, solo hablaremos como amigos, le dijo a la vez que le ponía una de sus tiesas manos a la altura de su cintura…

La casada al sentir el contacto de la tosca mano del mecánico sintió que todo su cuerpo era asaltado por un intenso escalofrío, pero a pesar de ello aún estaba dubitativa, inconscientemente se mordía el labio inferior, ella no pensaba en acostarse nuevamente con don Cipriano adentro de su taller y menos con toda esa gente a su alrededor, hasta que su acalorado temperamento le gano a la sensatez de su mente,

–Está bien…entremos!… pero solo iremos a conversar como “amigos”…

A don Cipriano solo el hecho de saber que todos sus compinches del taller lo verían entrar a la oficina con semejante mujeron, ya se le estaba parando la verga aunque no estaba muy seguro si la rubia se iba a dejar, tal vez si sabía cómo calentarla por fin podría cobrar todas las apuestas que aún se mantenían pendientes.

Y en efecto hasta María se extrañó cuando vio a su tío que iba ingresando con Gabriela a la oficina del taller,

–Y que miran ustedes dúo de idiotas!!, dedíquense a trabajar!!… ya tuvieron un mes entero para holgazanear, les dijo don Cipriano a un par de ayudantes que estaban boquiabiertos de ver a su jefe entrar con tal ejemplar a su oficina, pero el mecánico lo había hecho más por llamar la atención de los que estaban ocupados, para que todos vieran que él no mentía y que lo que juraba lo cumplía.

Una vez adentro del despacho, Gabriela pudo ver que el vejete no le había mentido, esta si era una oficina de verdad, por lo menos había una mesa y un par de sillas, el desorden de papeles y facturas era total, las ventanas que daban a una visión amplia a todos los rincones del taller no tenían cortinas, por la que la casada se sintió un poco más segura, ahí adentro el vejete no podría hacerle nada…

–Cerveza?, le dijo don Cipriano estirándole una corona heladita que saco desde un frigo bar…

–Porque no me llamo?, solo atino a preguntar Gabriela una vez que ya se estaba bebiendo la cerveza ofrecida por su Don…

–De verdad que no pude pendeja, le contesto el hombre mirándola penetrantemente a sus azules ojos…

Gabriela quien a pesar de ya sentir mucha cercanía con aquel detestable hombre, saco fuerzas e intento de una buena vez por todas poner en orden aquella situación,

–He estado pensando las cosas don Cipriano…a lo mejor lo que ha pasado entre Ud. y yo…no debería haber pasado nunca, le pudo decir al fin, para luego continuar…–Usted es un hombre casado, y su esposa no se merece lo que le estamos haciendo, la casada en estos momentos le importaba más que el viejo Cipriano no tuviera problemas con su familia, en vez de estar ella más preocupada de su propia familia,

–No digas eso mamasota!! A mí me encanta acostarme contigo y yo sé que a ti también te gusta, le soltó el vejete dejando su cerveza en el escritorio y poniendo su silla a un lado de la casada, para luego tomarla de las manos, a Gabriela le encantaba la forma en que don Cipriano se estaba comportando con ella, si hasta pensaba que era todo un caballero, pero le daba vergüenza que alguno de los trabajadores los pudiera ver, el viejo al notar los nervios de su mujer, tuvo un poco de consideración con ella, –No te preocupes a esta altura no nos pueden ver…

–De verdad?, preguntaba Gaby mirando hacia el exterior verificando que nadie pudiera ver que estaban tomados de las manos…

–Seguro…

Gabriela lo miro a sus ojos negros, se notaba que el vejete por lo menos llevaba unos tres días sin afeitarse, y en las arrugas de su cara vistosas manchas de grasa, sintió la imperiosa necesidad de arrojarse a sus brazos y besarlo, lamerlo, comérselo, pero se contuvo, el vejete había sido muy humillante con ella y le iba a costar trabajo poder perdonarlo así como así, estaba pensando en esto último cuando don Cipriano haciendo abandono de sus manitas comenzó a sobarle sus piernas…

–Noooo! Donnnn!!…puede venir alguien…, le dijo Gabriela verdaderamente preocupada de que alguien los pudiera sorprender…

–Jejeje…no te preocupes tetona, siempre golpean la puerta además que esta con seguro…, tenía tantas ganas de tocarte rubita!…no sabes las ganas que tengo de meterte la verga!!, el vejete estaba probando terreno, por su parte Gabriela ya estaba acostumbrada que el viejo la tratara con puros sobrenombres ordinarios y vulgares, que a estas alturas la tratara de tetona o culona, ya casi hasta le agradaban, pero lo que la cautivo fue cuando hasta hace poquito rato le dijo: “tenía tantas ganas de tocarte rubita”…o lo que le dijo afuera del taller:” tú eres mi mujer…eres la número uno…acaso no lo entiendes…”, mientras estos pensamientos alteraban los sentidos de la casada el viejo ya le había corrido el vestido hacia arriba, una de sus manos ya iban en franca dirección hacia su cosita, a la hembra no le quedo más opción que abrir sus piernas para que el hombre tocara todo lo que quisiera, y cuando don Cipriano ya casi babeando se iba a apoderar de su rayita, Gabriela de un golpe cerro sus piernas y bajo su vestido, rápidamente se paró de la silla y le dijo,

–Don Cipriano!… esto no está bien!…no es que yo no tenga ganas, pero debemos ponerle un atajo a esta situación, al mecánico le encantaba la forma en que estaba oponiendo resistencia la putita de Gabriela, además que ella misma le estaba prácticamente diciendo que le encantaba que él se la culiara, sabía que ya en poco rato su verga estaría metida adentro de ese cuerpo de Diosa.

El viejo se paró y con decisión se acercó a la rubia que muy nerviosa miraba hacia fuera de la ventana, para ver que nadie estuviera mirando lo que estaba sucediendo adentro de la oficina, el viejo le dio un empujón hacia el rincón y la puso contra la puerta y el muro,

–Aquí en esta esquina nadie nos vera culoncita rica, vamos dale unos besitos a papi, le decía a la vez que buscaba esos sabrosos labios color carmesí que tantas veces ya le habían chupado la verga…

–Está bien…, le dijo la casada, pero solo será un besooo…y como amigos…!!Me lo prometeeee?, le consultaba la rubia con su respiración totalmente agitada,

–Si!, solo será un besito…jejeje y como buenos amigos que somos…

Gabriela lo vio sonriéndole burlonamente muy cerca de su cara, su aliento a cerveza y a boca sin asear la tenían casi enloquecida sumado a las ordinarieces con que este la trataba.

Don Cipriano la tomo por la esbeltez de su cintura y la atrajo contra su pecho con fuerzas, arrancándole un gemido con su poderío, ambos se miraban con deseo, la casada fue subiendo sus manitas por la sebienta camiseta del vejete hasta pasar sus delineados brazos por detrás de la cabeza de su macho, y casi en cámara lenta ambos fueron abriendo sus bocas para juntarlas y fusionarlas en un salivoso y lingüístico beso, que más parecía que se estuvieran comiendo en vez de besando.(Les pregunto yo a ustedes ¿eso era un beso de amigos?).

La pareja de amantes no paraba de besarse detrás de la puerta de la oficina del Pie Grande, a los tres minutos de ardiente besuqueo, don Cipriano ya le había subido el vestido a Gabriela hasta la altura de su cintura, recorría con sus dos manos las suaves y duras nalgas de la mujer, la casada por su parte solo se dejaba a que el mecánico tocara todo lo que quisiera, el viejo ya queriendo pasar a otra etapa en aquella excitante situación, metió su tiesa mano manchada con grasas por debajo de la pequeña pantaletas de la rubia, sintiendo en sus dedos la máxima sedosidad de los pelitos de su zorrita, Gabriela solo gemía…

–Nooooo…por favooorrr…Don Ciprianoooo…aquiiii…noooooo!

–Estas exquisita pendejaaaa!! Dejame meterte la verga…le solicitaba el vejete sin dejar de masturbarla, para que la casada capitulara y de una buena vez se le entregara como a él le gustaba…

–Es que… podría venir alguien…y nos podrían pillarrrrr…, decía Gaby entre gemidos y con sus ojos cerrados…

El viejo a sabiendas que ya casi la tenía lista, de un solo zarpazo le arranco sus pantaletas, dejándola desprotegida… le encantaba mandar de regreso a su casa sin sus calzones tal como lo había hecho en otras ocasiones.

Gabriela solo esperaba que el vejete desenfundara su armamento y se la metiera de un puro envión, tal como a ella le gustaba, y cuando el mecánico comenzaba a bajarse el overol para hacer lo que tenía que hacer, escucharon claramente como alguien tocaba la puerta.

Gabriela cayo en pánico y que haría ahora si fuese la esposa de don Cipriano, el escandalo seria con letras mayúsculas, se recompuso el vestido rápidamente y tomo su cartera como si estuviese buscando algún documento, el viejo por su parte no tuvo tanto trabajo ya que no había alcanzado a desenfundar…

–Quiennn?, grito don Cipriano…

–Soy yo! María!!…El viejo le abrió la puerta a su sobrina ya que sabía y tenía motivos contundentes para contar con su confianza,

La chica que no era desconfiada ni mal pensada debido a su juventud había venido a avisar que ya estaban en la hora del almuerzo.

–Tío me voy al hospital a acompañar a Francisco, ya todos los mecánicos se fueron a merendar, así que no queda nadie y el chango aun no llega con los repuestos, necesito que me adelante algo de dinero…

–Ese bueno para nada!…, de seguro que se fue a pasear chamacas colegialas con la grúa, debería despedirlo!, es un inútil!!, se lamentaba don Cipriano a la vez que buscaba dinero en uno de los cajones para pasarle a su sobrina…

María noto algo raro en el ambiente, pero al mirar a Gabriela y darse cuenta que ella estaba de pie y como aprontándose para ya retirarse se calmó, además que le hiso señas si todo andaba bien, por lo cual Gaby le asintió que si…que todo estaba bien, luego María tomo el dinero y sin más se marchó.

Una vez ya solos en la oficina el viejo no perdió el tiempo para volver al ataque,

–Ahora si ricura, por fin nos quedamos solitos, jjajaja tal como tú lo querías, así que ahora sí que me prestaras tu zorra como a mí me gusta lindura, jajaja, diciendo esto último el mecánico se bajó el overol quedándose solamente con su inmunda camiseta, la verga apareció tiesa, orgullosa y bien parada, dando saltos como resorte, –Ahora culona a chupar verga se ha dicho!!, tenemos una hora con treinta minutos, antes que lleguen los viejos a trabajar.

La casada se dio a estudiarle la verga por unos momentos, ahí la tenía tal como ella la recordaba: grande, venosa y gorda, la veía hermosa y reluciente, la imaginaba como la verga de un caballo, esto le recordó que en sus juegos ella la hacía de yegua, por lo tanto asumió al instante su condición ante su potro.

Sin esperar más y sabiendo que ahora estaban solos en el taller se arrodillo ante su macho, no pensaba en acostarse nuevamente con el vejete, menos en el taller, pero sentía un hambre de verga como nunca antes había experimentado, total solo sería una mamada pensaba, y ya no teniendo ningún tipo de obstáculo de por medio se la agarro con ambas manos para comenzar a recorrerla y sentirla, hasta que ya no aguantando más y queriendo saciar de una buena vez por todas su tremadas ganas de chuparle el pico, abrió su boquita lo que más pudo y se la engullo casi en su totalidad, manteniéndola por el más tiempo posible dentro de su boca, la sentía que esta pulsaba, su sabor salado que tanto le gustaba no tenían nada que ver con la tímida verguita de Cesar, ya que solo hace unos días se la había chupado a su marido, por lo tanto tenía que hacer sus comparaciones, lentamente comenzó a mover su cabeza de atrás y hacia adelante , sabía que así haría disfrutar a don Cipriano, deseaba que el también sintiera rico.

A los pocos minutos ya se la estaba chupando como una verdadera enajenada, se la mamaba de manera espectacular, la retenía por largos segundos hasta lo más profundo de su garganta para luego ensalivarla, sacársela de su boca y mirarla por algunos segundos, la lleno de eróticos y húmedos besos desde el mismo glande, el tronco y hasta los testículos que no conforme con besuquearlos por todos lados se dio a propinarle unas exquisitas lamidas que dejaron a don Cipriano viendo las estrellas.

Al cabo de unos 10 minutos de saborear verga, Gabriela lentamente se fue poniendo de pie para abrazarse a don Cipriano, por alguna extraña razón no le soltaba la verga ni por un segundo, el vejete que ya quería darle ruda batalla a esa hembra pecaminosa y necesitada de verga, le solicito…

–Vamos pendeja… Ya no te hagas…que tal si nos vamos a la otra habitación y nos acostamos, tenemos un poco más de una para dedicarnos a culiar…te gustaría ricura?… Oh por Dios!! Que rico que me pajeas la verga putaaa!!!

–Solo si me contesta una pregunta…pero quiero la verdad!, le decía la casada que ya su zorra estaba que se reventaba por las seguidas punzadas que sentía al saberse de estar al borde a que se la metieran, pero ella también tenía orgullo…

–Dime… pendeja… que quieres saber!?

–Eso que dijo Usted allá afuera…de verdad que yo soy la primeraaa?…la numero unooo?…

–Si mamasotaaaaa tu eres mi putaaa número 1!!, de verdad que es a ti a la que más le deseo meter la verga en este mundo…

–Pues si es así le dejare que me lo haga…pero solo un ratito…y como a…migos!, la rubia sabía que lo que estaba diciendo eran puras pendejadas, el caso era que ella ya se sentía caliente…muy caliente!!

Ambos amantes caminaron como desesperados a la otra oficina del taller, aquella que en su interior había una cama, en la misma que solo hace un tiempo el hermano de don Cipriano se había violado a Evelin.

Al ingresar a la otra oficina la casada noto el profundo olor a encierro como así mismo recordó la misma hediondez de cuando el mecánico la hiso debutar por el culo, el calor adentro de la habitación era tremenda y sofocante, iluminada claramente por unos tremendos tragaluces que había en el techo, fue Gabriela quien se sacó el vestido con auténtica ansiedad de sentirse ensartada por el vejete lo más pronto posible, verdaderamente así lo necesitaba, se retiró el brassier dejando su tetas totalmente liberadas y a la vista de su macho este no dejaba de olerles las pantaletas, ese olor a hembra lo enloquecían.

La casada una vez descalza y totalmente desnuda se echó de espaldas en la cama y abrió sus muslos formando una exquisita V, el viejo que veía a plena luz del día aquel portentoso cuerpo de mujer bien manufacturada, se atrevió a realizarle una petición,

–jejejeje, yo se lo desesperada que estas porque te metan una verga, pero quería pedirte un favor putita, la rubia lo miraba expectante, –Porque no te masturbas un ratito solo para mi pendeja, debes verte exquisita pajeandote tu solita, vamos perrita haceme ese favor, jejeje…

Con solo escuchar la insólita solicitud que le hacia el despreciable y burlón mecánico, la vagina de Gabriela se fue humedeciendo al mismo compas en que fluían las palabras del vejete, la perversión se apodero de la mente de la casada, cerrando sus ojos llevo su mano al centro neurálgico de su vagina, don Cipriano quería que ella se masturbara para él, y ella lo complacería.

Lentamente comenzó a mover sus dedos de la mano derecha en círculos, aplicándose justo al medio de su monte escasamente jaspeado con bellitos dorados y crespos, el hecho de saberse estar masturbándose por primera vez delante de un hombre para pleno gozo de él, hacían que su calentura se triplicara a mil por hora, luego comenzó a realizar combinaciones masturbatorias metiéndose hasta dos de sus dedos bien adentro de su lubricada abertura intima que ya expulsaba vistosas cantidades de jugos vaginales, con su otra mano se apretaba una teta y luego la otra, el viejo Cipriano que se pajeaba de pie y a solo centímetros del cuerpo de Gabriela, se sentía estar en el mismísimo infierno con esa demonia desnuda y perversa pajeandose la concha ante su caliente mirada, que lo complacía con creces ante su descarada solicitud.

La casada con sus ojos puestos fijamente en alguna parte del techo, solo se dedicaba a gemir con la cara de ser una autentica degenerada, sus dedos se movían cada vez más rápido, su cintura subía y bajaba haciendo ondulaciones como si verdaderamente se la estuvieran culiando, la hembra ni ella misma se la podía creer del inmenso placer que estaba sintiendo, sus fluidos íntimos ya chorreaban la cama y habían mojado el mugriento colchón en donde estaba tirada masturbándose, su cintura bailaba al ritmo de la culiada que ella se imaginaba que le estaba pegando don Cipriano, hasta que sus neuronas no pudieron con tanto placer, el clímax llego, su cuerpo se paralizo y luego de un par de segundos sintió que su cuerpo estallaba, un ahogado grito de éxtasis se sintió en aquella indecorosa habitación, la casada estaba siendo asaltada por una oleada de continuos orgasmos que la hacían encabritar sus piernas juntándolas y abriéndolas como queriendo atrapar algo con su vagina, una viciosa y envilecida sonrisa de perra caliente se apodero de su rictus, quedándose respirando agitadamente y con sus muslos totalmente ofrecidos para quien quisiera, y ese quien era una solo, el afortunado viejo de don Cipriano.

El viejo ni tonto ni perezoso se subió rápidamente a la cama para aprovechar de darle una probadita a la jugosa ranura intima de Gabriela, metió su cabeza entre los muslos de su mujer y se dio a sorber todos los jugos que aun abundaban en la rubia panocha,

–Srrrrppppchttsss…!! Srrrrppppchttsssssss…!!!, se escuchaba ante los sonoros lametazos que le estaba pegando justo al medio de la zorra, probándola…lamiéndola…comiéndosela literalmente, –Srrrpppss…que rica conchita que te gastas putita…srrrpppsss….tan suavecitaaaaa… Srpsssschtss…tan rosaditaaa…srrrpsssss!! Tan rubiecitaaaaaa!!!! Srrrrpsssssst, ahora te haré sentir todos los placeres que tu endiablado cuerpo se merece ricura…Srpsssss…le decía sin poder parar de lamerle la concha…

Gabriela a estas alturas ya había comenzado nuevamente a menear sus caderas, el catre en el que estaban acostados rechinaba por cada mínimo movimiento que ellos hacían, hasta que don Cipriano determino que ya era hora de hacerla nuevamente suya,

–Ahora si mamasota prepárate a gozar como una verdadera puta caliente jajaja!!, te la voy a clavar como nunca antes lo había hecho en señal de nuestra amistad putita, jajaja!! Le decía mientras se acomodaba encima de su cuerpo, la casada quien solo lo escuchaba ardorosamente solo esperaba que el vejete pusiera en acción sus palabras, don Cipriano seguía con sus peladeces,

–Vas a pedir más y más verga… la tendré bien parada solo para ti putita… que después de la follada que te voy a pegar no te podrás resistir a volver a tocarlo y chuparlo , lo cabalgaras como una verdadera yegüita en estado de calentura, jajaja!!, don Cipriano tomo su verga con su mano para ubicarla justo a la entrada de la vagina de Gaby, el amoratado y aceitoso glande ya rosaba los tiernos labios de la rubia, hasta que el viejo le dio conocimiento,–Ahí te voy pendeja aguantaloooo, tomando fuerzas y concentrándose para la irrupción se la enterró, –Tomaaaaaaaa!!!

Gabriela sentía como su verga se abría camino en ella, hasta sentirla enterrada hasta la mitad por lo menos, el viejo con otro solido empujón se la termino de meter entera, arrancándole un fuerte y gutural grito de placer, que si alguien hubiera escuchado la magnitud de semejante grito hasta le hubiera dado miedo.

–AHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!, fue el grito de la hembra que una vez supero la emocionante clavada, fueron reemplazados por otros que poco a poco fueron bajando de volumen, pero si notoriamente morbosos, debido al nivel en que estaba sintiendo la hembra, –Ahhhhhhh…..Ahhhh…ahhh!

–Ohhhhh que rico es tenértela toda metida pendejaaaa arrrghhhh!! Gruñía el vejete con auténtica calentura…

–Siiii Donnnn!! La siento muy ricaaaaa!! Déjemela adentro…! Déjemela adentro!! bien adentro… solo un ratito para sentirlaaaaa…!!, la extrañaba tantoooo!!, le suplicaba la rubia con sus ojos cerrados sintiendo a plenitud el grueso palo caliente que le habían metido…

–Siéntela yegua de mierdaaaa!! Bufaba el mecánico montado encima del cuerpo de Gabriela, –Es toda tuyaaaa ahí la tienes, eso es lo que querías, viniste por verga y verga tendrassss, no es si putitaaaa, jajajaja!!

–Siiiiiiiiiiiii yo vine por vergaaaaa!! Yo vine por su vergaaaaaa!! Le suspiraba la hembra quien se mantenía con sus bellos muslos doblados y bien abiertos, para comodidad del vejete, abrazándolo por sus anchas espaldas, sus manitas no lograban abarcarlo por completo debido a la gordura del este…

Don Cipriano comenzó a moverse lentamente, intentaba revolver con su verga todo lo que la rubia tuviera en su estómago, tenía que disfrutar a plenitud a la casada. Gabriela por su parte solo se daba a sentir y disfrutar de esa verga que tanto había estado deseando, el viejo la tenía sin aliento, los empujones que le daba el mecánico cada vez se ponían más firmes y recios, y a ella le encantaban.

15 minutos llevaban culiando en esa posición, en donde don Cipriano metía, empujaba, aserruchaba y empelía contra el acalorado y bien formado cuerpo de la rubia que resistía estoicamente a los violentos embates al cual estaba siendo sometido.

–Te gusta pendejaaaaa!!, le consultaba el viejo entre jadeos y apuntaladas..

–Siiiiii…la tiene tan grandeeeeee…Ahhhh!!…tan ricaaaaaaa…siga moviendoseee Donnnn…máteme con su vergaaaaa…pero no pareee…

–Jajajaja!! Que putonaaaaaa que es Usted señora Guillen, pareciera que culea más rico como amiga que como amante, jajaja!! Se reía el mecánico burlándose de la casada, –Pero ahora quiero que te montes y me pegues una cabalgada…

Entre los sonoros rechinidos del catre la pareja fue cambiando de posición, el viejo se quedó de espaldas, Gaby giro su cuerpo poniéndose también de espaldas contra el pecho del mecánico, tomo con su mano la gruesa estaca en la cual se pensaba ensartar ella sola, se tuvo que poner en cuclillas para poder metérsela, el vejete estaba en el mismísimo cielo mirando a centímetros el liso y suave culo de de Gabriela, una vez ya ubicada apoyo sus palmas en el pecho del hombre y sin tener nada mas que esperar fue bajando sus caderas, comiéndose centímetro a centímetro la gruesa tranca de carne que tan ricamente la culiaba.

Gabriela se veía exquisita moviendo sus ancas tal cual como si estuviera galopando a un potro indomable, con sus piernas enteramente abiertas e increíblemente el peso de su cuerpo apoyado solo en los dedos de sus pies, sus rítmico sube y baja de sus caderas no aminoraban al contrario este iba cada vez en aumento, que buena que era para follar la rubia por Dios!!

La escena y la follada eran entrañables, al viejo se le caían las babas de estar siendo montado por tan notable pedazo de hembra, había pasado sus manos por delante y le agarraba las tetas, se las sobaba y apretaba fuertemente, todo en aquella habitación olía a sexo y a cacha, los resortes del catre aportaban con sus rítmicos y sonoros rechinidos…

El chango estaba estacionando la grúa justo a fuera del Pie Grande, venía muy apurado con los encargos, de seguro que se iba a ganar una regañada por parte de su jefe, busco su llave para abrir el portón, una vez que ya entraba al taller con las dos cajas con repuestos, se pudo percatar que ya todos se habían ido a almorzar por lo tanto, pensó rápidamente en donde podría dejar las cajas y que estas quedaran seguras para que no se las fueran a robar, opto por la oficina que estaba en desuso, como el joven ayudante de mecánico venia apurado y acalorado para alcanzar a ir a servirse algo de comer antes de comenzar la segunda parte del día laboral, no puso atención a los sonoros sonidos que venían de la misma oficina en donde él pensaba dejar las cajas, con un punta pie abrió de golpe la puerta de la oficina y alcanzo a entrar tres pasos hacia su interior, la visión fue enajenante y a la vez paradisiaca para el pobre muchacho…

(1 minuto antes)

Gabriela seguía culiando rítmicamente con don Cipriano, sus tetas subían y bajaban rápidamente al mismo compas en que la rubia galopaba sobre la verga de su macho, ninguno de los amantes deseaba parar con esa intensa dosis de sexo que se estaban pegando, la casada se lo seguía follando cada vez más rápido y ella sentía que su vagina se abría cada vez más y más, esa gruesa tranca de carne llena de rugosidades la iba a terminar por volverla loca de calentura, pensaba que todo lo del viejo era delicioso, su verga, su olor, su cuerpo, la lujuria estaba a punto de tomar cabal posicionamiento de su mente cuando de pronto vio como la puerta se abría abruptamente y alguien entraba quedándose parado solo a un metro de donde ella estaba culiando con don Cipriano…

–Pablo!!! Exclamo Gabriela quedando paralizada y expuesta totalmente a la incrédula mirada del muchacho cuando se pudo dar cuenta que el chango la había pillado culiando con don Cipriano, la rubia tenía la verga del mecánico tan metida en su interior que aunque hiso numerosos intentos por desclavarse no lo pudo conseguir solo atino con una mano a cubrir sus tetas y con la otra su coño ensartado, Gaby estaba frente a frente con el chango…

El joven mecánico se quedó boquiabierto y sin habla, la rubia estaba totalmente desnuda follando con su jefe, y con todo su curvilíneo y potente cuerpo mojado por la evidente transpiración, a pesar de su alelamiento sus ojos negros no paraban de recorrer aquel endiablado e infartante cuerpazo femenino y al desnudo, fueron como 10 segundos que la pudo mirar a plenitud antes que la casada escasamente pudiera cubrir algo de sus partes pudorosas, las cajas fueron a dar al suelo…

Don Cipriano miraba burlonamente como su joven ayudante estaba en estado de shock mirando la caliente escena en donde el mantenía totalmente ensartada a Gabriela, a su Gabriela!!…, y queriendo darle un pequeño regalito a su aprendiz, tomo la mano de la rubia con la cual esta intentaba cubrir su vagina, para hacer lo mismo con la otra en que se tapaba las tetas, para que al joven no le quedara ninguna duda de que él era el verdadero macho de esa hembra, a la vez que le propina un empujón con fuerzas levantando el cuerpo de la mujer, hasta que determino que con eso era suficiente…

–Y que haces ahí pedazo de idiota… no te das cuenta que estoy ocupado con mi mujer!? O acaso en este taller ahora uno ya no puede tener un poco de intimidad!!!, le gritaba a la vez que movía su verga haciendo círculos de adentramiento sobre el dorado pubis de Gaby…

–Disculpe je..feee…yo so…lo…, el chango aunque él quería que Gabriela no tuviera una mala imagen de su persona no podía quitar sus ojos de su dorado coño…

–Largo de aquí peludo de mierdaaaa!! o acaso aun no te das cuenta que estábamos ocupados…vamos fueraaaaa!!!! Y vigila que nadie se acerque hasta que yo te avise, me escuchaste pendejooo!! Que nadie entre al taller mira que aún tenemos para rato aquí adentro…jajaja!!!

Una vez que el chango salió y cerró la puerta de la oficina de su jefe, se quedó estupefacto con lo que acababa de contemplar… era verdad!!, su jefe nunca le había mentido, Gabriela se acostaba con él y por las buenas!!, estaba en estos planteamientos cuando escasamente escucho que el mecánico con la rubia hablaban de algo, pero no alcanzaba a escuchar que era lo que se decían para luego oír claramente los sonidos que hacia la cama, eran los mismos sonidos que él sabía que hacían los catres cuando un hombre y una mujer mantenían relaciones sexuales sobre este…noto que los sonidos iban en aumento.

En eso estaba cuando sintió que alguien intentaba abrir la puerta del taller, miro la hora, aún faltaban como 40 minutos para que empezaran a llegar los viejos del turno de la tarde, corrió al portón para ver quién podría ser, era María…

–Ufffff…. chango, por fin llegaste mi tío debe estar enojado, dijo que te estabas demorando mucho con los repuestos…, la joven se dio cuenta que a su amigo algo grave le pasaba, –Y qué te pasa a ti que tienes cara de idiota!?, le pregunto María al chango al notar que a lo mejor el joven no se sentía bien…

–Es que allá adentro esta la señora… la que parece modelo…, la que tiene un hijo…pudo decirle al fin a María…

–Ahhh…claro yo también vi a Gabriela, y que hay con eso…

–Es que están en la oficina…

–Pus tu sí que eres tonto…yo también los vi en la oficina…al parecer son amigos, y además que Gabr…

–Están en la otra oficina!…en la de la cama!!…están acostados!!!, le dijo el chango al fin para que ella entendiera de una buena vez…

María se quedó sin habla, y luego de unos segundos, solo pudo decir…

–No te creo!!

–De verdad!. El chango mirando en todas direcciones, cerro con llave la puerta chica del taller y le hiso señales a María para que lo acompañara, ambos caminaron como maleantes para ir acercándose a la oficina en donde el tío de la muchacha estaba acostado con Gabriela, María aun incrédula pensaba que Pablo le estaba jugando otra de sus bromas, pero cuando estuvieron en la misma puerta de la seudo oficina, con expectación escucho los inconfundibles sonidos de la cama ya descritos, sumados a los fuertes gemidos de placer que emitía Gabriela, la joven solo atino a taparse la boca con sus manos y quedar mirando al chango que aun la miraba con cara de asustado…

–Y como te diste cuenta, le pregunto María casi en susurros…

–Yo los vi…estaban acostados desnudos y mi jefe me mando a vigilar a que nadie se acercara hasta que el estuviera desocupado…

–Dejaste bien cerrado el portón de allá afuera?, le pregunta la chica a su amigo, el chango le asintió moviendo su cabeza en señal afirmativa…–Bien sígueme…

Los jóvenes ingresaron al taller, el chango no entendía muy bien para donde lo llevaba la sobrina de su jefe,

–Para dónde vamos?, se atrevió de pronto a preguntarle…

–Cállate que nos pueden escuchar!, iremos a mirar…

–Pero y por dónde?…

–Tu solo sígueme…quieres mirar o no?

El chango asintió nuevamente, ahora con más cara de angustia que antes…

María lo hiso rodear todo el espacioso taller hasta que llegaron a la parte posterior de la oficina, la chica con mucho cuidado corrió unos paneles de madera que se apoyaban en la pared, y en donde habían notorias perforaciones que permitían mirar con toda comodidad a quien quisiera ver lo que estaba sucediendo al interior de aquella sucia habitación.

La joven sobrina sabía muy bien de estas perforaciones ya que ella misma las había cubierto para no ser descubierta por algún metiche, en una ocasión en que ella misma había debutado con su tío por un poco de dinero, claro que mucho más de lo que le pagaban por trabajar de edecán en el pie grande, este era un secreto solo entre su tío y ella.

Ambos jóvenes se inclinaron posando sus ojos en las aberturas del muro en donde pudieron mirar casi en primera fila la potente cacha que se estaban pegando al interior de esta la casada con el mecánico.

(15 minutos antes)

Gabriela muerta por la vergüenza tapaba sus tetas y su vagina para que Pablo no la viera, en eso sintió la aguardentosa voz de don Cipriano quien a la vez con fuerzas la tomo de sus manos haciendo que ella se exhibiera en toda desnudez y crudeza ante los sorprendidos ojos de un muchacho de 18 años, a la vez que la punteaba firme y en forma exquisita, sentía la imperiosa necesidad de ella también seguir moviéndose, pero le daba pena estar en esas condiciones siendo observada por el ayudante de su Don.

En cuanto el chango por fin se retiró de la habitación y cerró la puerta por fuera, la casada volteo como pudo para mirar al vejete en donde casi le rogo que ya terminaran,

–Don Cipriano, esto se nos salió de las manos, creo que me tengo que ir…

–Tú no te vas de aquí lindura…aún nos falta otro poquito…jajaja!!!

–Pero Pablo nos acaba de sorprender haciéndolo!!…

–No te preocupes por eso putita, yo me encargo de ese bueno para nada para que no vaya a andar por ahí abriendo la bocota y contándole mentiras a la gente…

Gabriela inconscientemente y por instinto hablaba con el vejete meneando su cintura suavemente y en forma exquisita…–Además que no te diste cuenta con la cara de baboso y caliente que te miraba?, jajaja de seguro que ahora se está pajeando en el baño y a tu nombre, jajaja…

La respiración de la casada iba en aumento con el solo hecho de estar imaginando lo que el vejete le decía, a la vez que pensaba si sería cierto eso que le decía su macho, el muchacho se habría excitado mirándola desnuda?…

–Usted cree?, le contesto la rubia a la vez que comenzaba a aumentar la velocidad de sus meneos…

–Si mamita, entiende que eres toda una Diosa y deben haber muchos que te quieren meter la verga incluyendo al peludo de la gran puta de allá afuera, jajaja!! Pero solo eres mía…me escuchaste miaaaaa!!, le dijo a la vez que le ensartaba la verga aún más adentro de lo que ya se la tenía metida…

Gabriela se la desclavo rápidamente para luego girar su cuerpo y quedar montada sobre la pansa peluda de don Cipriano, nuevamente tomo la herramienta carnal de su macho y ella misma se la apuntalo en el coño para ir clavándosela hasta la misma altura de su cintura, moviendo circularmente su pelvis, frotándola can la mata de pelos negros del vejete, intento ordenar sus rubios cabellos, lo hacía sin despegar su azulada mirada de la caliente y burlona risa del mecánico.

El viejo la tenía bien agarrada de sus caderas como si el mismo estuviera dirigiendo los movimientos circulares que hacia su hembra. La casada lentamente fue bajando su cuerpo para posar y aplastar sus duras tetas sobre el peludo y grasiento pecho canoso de su macho, con sus delicados dedos y uñas se dio a acariciarle la cara mientras ella se movía exquisitamente sobre su apéndice vergal, para luego perder sus manos entre los desmadejados y tiesos pelos canosos de su cabeza, para ser ella quien comenzaba a besarlo apasionadamente.

La rubia se culiaba a don Cipriano en forma exquisitamente caliente, ya no le importaba que el chango los hubiera sorprendido teniendo relaciones sexuales, tampoco se acordaba de su hijo y menos de su marido, lo único que le importaba en esos momentos eran ella, el mecánico y la vieja cama en la cual se estaban apareando.

Gabriela estaba perdida en los mares de la lujuria, para ella lo vivido recientemente era lo más exitante que le había pasado en su vida, que la pillaran culiando al interior de un taller mecánico, sobrepasaban todos los límites de su impetuosa morbosidad, y que más encima su propio amante la hubiera exhibido y dado fe a ella misma que habían muchos hombres desesperados por meterle la verga casi la noquearon, pero ella de su Don… solo de su Don, por lo que comenzó a premiarlo con los mejores movimientos que le permitiría su cuerpo.

La follada era bestial, la rubia se movía como endemoniada pelándose la zorra en la verga del mecánico, este por su parte empujaba sin compasión alguna, intentando matarla a vergazo limpio, succionándole las tetas, chupándoselas y mordiéndoselas, la base de la verga y sus testículos impactaban fuertemente contra la rubia hendidura de la casada, mientras la cara de esta eran de erótico sufrimiento, a estas alturas el chango con María ya estaban ubicados en la estratégica posición mirando todo lo que estaba sucediendo en la oficina-habitación en donde se estaban culiando a Gabriela.

Entre los bruscos movimientos de acople y los acuosos chapoteos de vagina y verga, poco apoco los gemidos de disfrute sexual de la rubia se fueron transformando en desesperados gritos de auténtico y genuino placer, la casada gritaba más y más fuerte, se afianzaba fuertemente a los hombros de don Cipriano, mientras su glorioso culazo, sus caderas y su cintura no paraban de subir y bajar rítmicamente de la sabrosa estaca de carne que también le enterraban.

El chango y María no lo podían creer, quien lo hubiera pensado de Gabriela se comentaban en voz baja y al oído, el chango a estas alturas se frotaba disimuladamente la verga por encima del pantalón, intentando que María no se percatara de ello, y por su parte la joven tampoco se quedaba atrás ya que desde el minuto que se pusieron a observar continuamente juntaba una pierna con la otra frotándolas, para luego de un momento cambiar nuevamente de muslo e intentar oprimir su cosita que desde hace rato ya estaba sintiendo muy rico, inconscientemente María se estaba sobando una de sus piernas.

Mientras en la habitación Gabriela ya estaba casi llegando al momento de la gloria, de un momento a otro la casada se quedó casi paralizada, con sus ojos cerrados y con su boquita abierta, como si realmente estuviese jugando a los encantados. Copiosas cantidades de saliva caían de su boca y mojaban la cara de don Cipriano que este junto con taladrarle el coño hasta mas no poder abría su boca intentado atrapar todo lo que su Gaby le dejaba caer desde su cavidad oral estando ella ajena a esta situación, de pronto sintió que iba a explotar junto a aquella verga que le quemaba su estómago, y para animar aún más a su hombre, se dispuso a alentarlo a gritos,

–Así mi macanicoooo!, follemeeee firmeeee… rómpeme la zorraaaaa a vergazo limpiooo!!… por favor culieme más fuerteeeee!! Ohhhh Donnnnnnn!!! ricoooooooo..!!! Era lo que gritaba Gabriela, –Hágame su putaaaaaa…su mujer…acuérdese que soy su yeguaaaaaa…!!!

El viejo seguía metiendo con fuerza y la besaba en el cuello y en las tetas, con uno de sus dedos le perforaba el apretado orificio de su culo, haciendo con esto que Gabriela viera las estrellas, todo era tan rico para la casada, esa sensación de sus dedos en su orto le hacían delirar y a la vez relinchar de placer y cuando sentido otro de los dedos del viejo dentro del culo, ya no pudo contenerse y se vino a chorros para pleno disfrute del mecánico y de los dos mirones que también ya estaban más que calientes,

–Ya!…ya!!…yaaaa!!! me..vengooooo!!…me vengooooooo!!! Donnnnnn…me vaceo por la zorraaaaa don Ciprianoooooo!!!!, le gritaba casi en las mismas narices del vejete, succionándole y bañándole la verga con sus orgasmosos meados que le soltaba por el coño, moviéndose, exprimiéndosela, dejándose caer y hacer profundos círculos con su pelvis, el vejete ya no aguantando más le mando un tremendo y largo chorro de caliente semen muy profundamente en su útero, para luego desclavarla y rápidamente pararse de la cama y buscar con su verga la boca de Gabriela, para darle de beber de su prolífica simiente.

–OHHhhh mamasotaaaaa me corroooooooo…me estoy viniendo en tu tajooooooo!!!, fue lo primero que berrincho el vejete cuando le mando el primer guaracazo dentro de su vagina, para luego ir en busca de la lengua de Gabriela.

La casada que aún se estaba orgasmeando vio que la verga venia en dirección a su boca, por lo que la abrió lo que más pudo, pero el vejete no aguantando las deliciosas pulsaciones de su verga, escupió desde esta misma una segunda descarga de espermios tan potente y cuantiosa como la primera que fue a impactar impecablemente dentro de un azul ojo de la rubia que en ese momento lo tenía abierto, la gruesa y espesa capa de caliente semen le borro la visión a la pobre de Gaby que en esos momentos lo único que quería en su vida era tragarse todo lo que pudiera salir de esa descomunal verga que tantas gratas satisfacciones le regalaba a su cuerpo, otros 5 disparos de caliente y espeso semen dieron satisfactoriamente dentro de su boca y que fue a parar a su estómago, y otros pocos chorrearon su cara y una buena parte de este en sus dorados cabellos.

Todo ya había pasado Gabriela una vez más había sido de don Cipriano, el viejo se echó al lado del cuerpo desnudo de la rubia que aún se encontraba con toda su cara moqueada con los espermios del viejo, estaba rendida e inmóvil, su plano vientre subía y bajaba lentamente en señal de deleitoso reposo, el semen que cubrió su ojo derecho lentamente había sido absorbido por la cavidad ocular de la rubia, como si este fueran gotitas oftalmológicas, la casada lo sentía al interior de sus fosas nasales como bajaba lentamente hasta llegar a su garganta para finalmente ella tragárselo.

Don Cipriano no hayo mejor cosa que recoger el mismo vestido de Gabriela y proceder a limpiarle la cara con este mismo, después de dejarla un poco más limpita también se limpió la verga con este mismo y sin más lo arrojó al suelo, hacia cualquier parte, a Gaby le daba lo mismo.

El chango con María salieron silenciosamente de su escondite, aún estaban en estado de impactante calentura por lo que habían visto, y aun así estaban sorprendidos, nunca en su vida se imaginaron que Gabriela se acostaba por las buenas con don Cipriano, María le hiso jurar al chango que lo que habían visto no debía divulgarlo con nadie, y juntos se fueron hacia la entrada del taller a esperar a que el tío de la muchacha les avisara que ya podían abrir el taller.

Nuevamente Gabriela estaba desnuda abrazada al obeso cuerpo del mecánico jugando con los canosos pelos del pecho del vejete, se sentía en paz con ella misma, don Cipriano por su parte la tenía bien abrazada, para que ella sintiera que solo le pertenecía a él y a nadie más…

–Aun quiere terminar su relación conmigo?, le consulto la rubia a su hombre con una voz quedita, como si de verdad ella lamentara el tener que separase de el…

–No seas estúpida Gabriela…ya te dije que tú me perteneces, lo que pasa es que de pronto tu eres la culpable de que te diga tanta mamada…

–Es mucho el dinero que debe…?

El viejo tomando un poco de aire, solo le dijo…

–Si lindura es demasiado por eso me vi en la necesidad de abuenarme con…mi esposa…necesitaba recuperar el taller…–Pero no me gusta que preguntes tanta pendejada!!, yo se arreglar mis asuntos, le decía con cara de enojado un jadeante y todo traspirado Cipriano a su hembra…

Gabriela se quedó en silencio por unos segundos, hasta que se la soltó,

–Yo podría prestarle el dinero…para que salga de sus apuros…

El viejo que no creyó lo que sus oídos estaban escuchando se atrevió a preguntar..

–Pero que burrada me estás diciendo pendeja si la cantidad que debo es mucha, ni siquiera podría pagarlo con un préstamo en un banco si es eso lo que estás pensando…

–Vera Don!…escúcheme!…con mi marido llevamos años juntando dinero en el banco para comprar una casa en un barrio acomodado…el asunto es que justo cuando nos disponíamos a comprar la propiedad, yo me retire de mi trabajo por lo tanto decidimos aplazar la fecha de la compra…ese dinero yo se lo podría prestar, luego veremos cómo me lo paga, puede ser en cuotas, hasta que Ud. se estabilice en el taller…claro…si es que quiere…

–Pero mira que me sorprendes con tus salidas nalgonaaaa, jajajaja!!! Claro que acepto tu ofrecimiento, jajajaja!!! Eres toda una hembra ayudando a su macho y de cuanto estaríamos hablando…

Cuando Gaby le dijo el monto del dinero que ella con Cesar llevaban desde años ahorrando para el sueño de la casa propia el viejo casi se puso a vomitar, era el triple de lo que él le debía a Felipe, ósea con esto todos sus problemas se acaban. Si hubiese sido solo hace algún tiempo, lo más seguro era que don Cipriano se hubiera aprovechado de la situación, pero algo también el sentía por la rubia, sabía que no era una mujer cualquiera, por lo que quiso hacer un poquito más decente con el tema del préstamo…

–Pero estas segura Culona?…y que te dirá el maricon de tu marido si se llega a dar cuenta…

–No lo hará!…soy yo la que siempre he llevado las cuentas de la casa, además que el dinero está en una cuenta a mi nombre… y puedo dilatar el asunto de mi trabajo, asi ganaríamos tiempo…no cree?, le dijo por último y mirándolo a sus negros ojos, el vejete noto que el ojo derecho de Gabriela se había achicado y sus pupilas se habían enrojecido, producto de la cuantiosa cantidad de semen absorbido por este, la tomo con ambas manos de su carita y fue acercando su bocota sacando su gruesa lengua para comenzar a besarla asquerosamente, Gabriela creyó morir de amor.

El viejo fue el primero en salir de la “oficina”, miro que el chango con María estaban apostados a la entrada del pie grande, ya eran las tres de la tarde y los 5 mecánicos con los 7 ayudantes que trabajaban para don Cipriano, esperaban a que les abrieran para entrar a continuar con sus labores, el portón tenia gruesos latones así que los que estaban afuera no podrían ver salir a Gaby de la oficina, pero si lo harían el chango con María,

–Ahora puedes salir nalgona no hay nadie mirando, jajajaja!!!

Gabriela con su ojo enrojecido y achicado, salió de la habitación confiada cuando don Cipriano le dio la señal, pero creyó morirse de vergüenza cuando vio que a solo unos metros estaban María y el chango observando como ella salía de una oficina que en su interior solo había una cama, rápidamente se volteo hacia el mecánico,

–Usted me dijo que no había nadie, y ahí están Pablo con María, le dijo con voz temblorosa…

–Jajajaja!!! No te preocupes culona, ellos son de mi confianza…

–Pero afuera hay gente… como podré salir sin que me vean, decía Gabriela al asumir claramente que ya María y sobre todo el chango ya sabían de su secreto…

–Lo haremos en un vehículo…yo hare como que lo estoy sacando para probarlo y tú te agachas, jajaja!! Ves? Para todo hay solución…–Tú!! Bueno para nada, ve a buscar las llaves de la Ford Ranger… la sacare para probarla!!, le grito al chango, a la vez que le hacía señas a María para que se acercara, la rubia no sabía dónde meterse…

Una vez que María ya estuvo junto a ellos el vejete procedió a seguir con sus instrucciones,

–Sobrina tú ya sabrás que no es conveniente que los trabajadores vean a la señora salir conmigo después de haber tenido cerrado el taller por más tiempo de lo debido, ya que esos patanes podrían pensar mal y quizás qué clase de estupidez podrían pensar… así que una vez que el chango me traiga la llaves de la Ford tu abrirás el portón para yo sacar a Gabriela agachada para que nadie la vea, me entendiste?, María le asintió con una sonrisa de complicidad a su tío, a la vez que buscaba la mirada de Gabriela, pero esta solo miraba hacia cualquier parte, no podía mirar a su amiga a los ojos, y menos con su ojo enrojecido por el semen, o al menos por ahora.

Pero lo peor fue cuando el chango llego con las llaves de la camioneta, Gabriela ya no aguantando más lo miro, y le dedico una tímida sonrisa de culpabilidad.

Gabriela se despidió de su amiga con un tímido gesto de adiós, mientras se subía a la camioneta.

–Y tu pendejo… lleva la camioneta de la señora a la plaza que está a tres cuadras de aquí, le ordeno don Cipriano al chango, que al instante se puso manos a la obra.

El viejo salió del taller con Gabriela agachada dentro de un vehículo, cuando el vejete le dio la señal ella se pudo levantar y en silencio llegaron hasta la plaza en donde había quedado en acuerdo con el chango.

–Entonces reinita! para cuando me harás la transferencia del dinero?, jajaja…

–Mi marido se ira a trabajar el jueves, estará 5 días fuera…yo había pensado que a lo mejor y si Ud. quiere…se podría ir a quedar conmigo unos días, ya que estaré solita en casa, mi hijo también se va de paseo con su abuela…y así podríamos aprovechar uno de esos días para ir a hacer el trámite..

El viejo con todas las mamadas que le estaba proponiendo la rubia nuevamente se le estaba parando la verga, le dieron ganas de ponerle ahí mismo otra buena follada, en señal de agradecimiento por todas las consideraciones que esta se estaba tomando por él, pero no había tiempo…

–Estaré encantado de ir a acostarme contigo unos buenos días ricura, entonces tú me llamas para ver a qué hora llego el jueves?…

–No se preocupe que yo le llamare, pero igual si puede envíeme algún mensajito para que estemos en contacto. Los amantes se despidieron solo de palabra ya que el chango esperaba a su jefe solo a unos cuantos metros.

Gabriela subía nerviosamente las escaleras de su edificio, debía enfrentar a Cesar e inventarle cualquier cosas con respecto a su terapia, le había dicho que solo sería un ratito en la mañana y nuevamente se había perdido por casi todo el día de la casa, sentía que su boca y aliento aun venían pasados a verga, en sus desordenados cabellos rubios traía vistosas greñas de semen seco, desde su vagina al aire también chorreaban varias gotas de espermios que había bajado desde su estómago, el vestido también lo traía todo arrugado y tieso ya que con este mismo ella y don Cipriano se habían limpiado sus exudaciones intimas, y para rematarla su ojo venia aún más enrojecido y pequeño que antes, pero en este momento todo lo anterior solo eran detalles mínimos.

Cuando la rubia ingreso a su departamento se encontró con el siguiente panorama: Cesar veía televisión como un zombi, si bien ya estaba claro que algo extraño le ocurría a su mujer, no pudo encontrar nada que la condenaran en todos sus efectos personales, había revisado su notebook al revés y al derecho, su ropa, todo y ni una pizca de algo sospechoso, pero la demora en llegar al hogar lo tenían muy m*****o, Jacobo pintaba un libro de cuentos en su habitación.

El marido al sentir la llegada de su mujer, sin ni siquiera saludarla solo atinó a decir sin despegar la mirada de la tele,

–Porque te demoraste tanto en llegar Gabriela?…son casi las 5 de la tarde y dijiste que solo sería un rato en la mañana…

–Discúlpame Cesar pero no pude llamarte!, diciendo lo último se encerró casi en el acto en el baño para que Cesar no notara en las deplorables condiciones de presentación en que venía llegando…

Cesar al ver que Gabriela muy suelta de cuerpo se había encerrado en el baño, sin ni siquiera darle una explicación por su tardanza callo en un histérico ataque de celos, ya hacía tiempo que no le daba una escena a la rubia, parándose del sillón se dirigió rápidamente a la puerta de baño para gritarle todo lo que él pensaba,

–Si pero este último tiempo estas muy rara!!…yo te pregunto algo y tú no siquiera te dignas a explicarme nada!!…esto es extraño… muy extraño Gabriela!!! y creo que ya estoy empezando a dudar sobre tus salidas al médico…dijo esto último dándole un sonoro puñetazo a la puerta del baño.

La rubia estaba muy nerviosa, no sabía que responderle a Cesar mirándose al espejo noto el notorio enrojecimiento de su ojo derecho, y algo se le vino a la mente tomo una traba para el pelo y se despejo la cara para hacer más notoria la hinchazón de su ojo.

Cesar vio como la puerta del baño se abría, ahora le diría unas cuantas verdades más a su mujer para desenmascararla de sus mentiras, pero cuando vio salir a Gabriela y el notar el llamativo enrojecimiento en unos de sus ojos las palabras que estaba punto de decir se las tuvo que tragar…

–Así que mi marido tiene dudas sobre lo que yo hago cuando no estoy en casa?,…pues escúchame bien chiquito… primero deberías preguntar bien las cosas, efectivamente me desocupe temprano de la terapia, pero cuando venía de regreso sentí algo en mi ojo derecho, un ardor que nunca antes había sentido, Gabriela decía esto porque efectivamente cuando sintió el semen de don Cipriano internarse al interior de su ojo sintió un ardor muy parecido al dolor, luego continuo con las mentiras,–Y cuando me vi en el espejo de la camioneta y supuse que era un derrame ocular en el acto me fui a ver un médico…no te quise llamar para no seguir dándote preocupaciones, y mira bien como tengo la cara de hinchada, o me vas a decir que también te lo estoy inventando?…por Dios… eres un desconsiderado!!.

La rubia camino aceleradamente a su habitación para que Cesar no fuera a sentir el olor a verga en su aliento, esperaba nerviosamente cual sería la reacción de Cesar ante la sartada de embustes que había inventado casi en el momento para salir del apuro…

Cesar se sintió como un idiota, si efectivamente en la mañana no había encontrado nada en su búsqueda, con esto Gabriela le demostraba que nuevamente él se había equivocado, no tenía cara de ir a ver a su mujer, nuevamente la había cagado, ahora sí que le iba a costar trabajo de que su esposa lo perdonara.

–Cariño…por favor perdóname…de verdad que no fue mi intención, suplicaba Cesar parado en el marco de la habitación matrimonial…

–Cesar lo peor de todo esto es que no sientes ningún respeto por tu hijo, que escucha todas las tonterías que me dices…por favor déjame sola…me daré una ducha y luego lo hablamos. La rubia hablaba como si verdad estuviese enojada, por dentro estaba que se mataba de la risa al ver que nuevamente embaucaba a Cesar…ahora lo único que faltaba era esperar para que él se fuera a su trabajo y dejara de m*****arla.

El hombre camino hacia el living muy acongojado con la misma cara que pone un niño cuando es reprendido por su madre, se sentía como el rey de los estúpidos.

Gabriela ya estando desnuda y dándose una relajante ducha con agua tibia no sintió cuando su marido entro al baño,

–Cesar que haces aquí…!!?, grito asustada y tapando su cuerpo para que su propio marido no la viera desnuda, si bien lo normal es que marido y mujer que por lo general hay ocasiones en que ambos se ven desnudos, esto para Gabriela a estas alturas era distinto, algo había cambiado definitivamente en la rubia, el asunto era que si bien ella aun quería a Cesar, su cariño era de otra índole, por ahora él no tenía ese derecho de verla desnuda, tal como lo habían hecho esa misma mañana y a su total antojo don Cipriano, y hasta el chango que tuvo su pequeña parte.

–Mi vida es que necesito que me disculpes… me siento muy apenado por lo que te dije hace poco…yo aquí pensando tonterías…y tú en el medico y sola atendiendo tu dolencia…

Gabriela como pudo tomo una toalla y cubrió su cuerpo,

–Está bien Cesar te disculpo pero por favor déjame sola…no ves que estoy casi desnuda?, la rubia ya se estaba enojando de verdad, al notar que el imprudente de Cesar no abandonaba el baño…

–Está bien… está bien!! ya salgo…pero prométeme que lo hablaremos…

–Prometido! pero por favor sal del baño ahora mismo…

Una vez que la rubia por fin se quedó nuevamente sola se pudo tranquilizar, pensó en que en muchas ocasiones Cesar su marido la había visto desnuda, y recién caía en cuenta que no era normal que ella tuviera este tipo de reacciones, debería tener más cuidado para la próxima, pero la verdad era una sola, le m*****aba que Cesar la viera sin ropa.

Gabriela hiso las paces con Cesar, lo mejor era llevar una buena relación si quería que lo de ella de don Cipriano no fuera descubierto.

El día miércoles el matrimonio Guillen decidió sacar a Jacobo a un día de paseo solo los tres, ya que el Jueves el pequeño se iría con su abuela por 7 días, y Cesar regresaba a su trabajo.

En la convivencia normal del día a día la rubia se llevaba muy bien con su marido, reconocía que ellos eran grandes amigos, tirados en el pasto miraban como su pequeño retoño jugaba tirándole piedras a una hermosa laguna que decoraba el concurrido parque donde lo llevaron, ellos conversaban animadamente, hasta besos en la boca se daban de a ratos, pero no con la misma pasión de otros tiempos, el verdadero problema para Gabriela comenzaba en el momento en que se tenían que acostar, pero estaba llevando muy bien la situación.

–Cesar ya casi es mediodía, porque no vamos a almorzar a alguna parte estoy que me muero de hambre…

–Aún es temprano pero si así lo quieres que así sea, le contesto el marido quien la miraba a sus hermosos ojos azules, aunque uno de ellos aún estaba un poquito enrojecido este día la rubia estaba más bella que nunca según las apreciaciones de su marido, a la vez que el mismo se levantaba e iba en busca de su hijo, Gabriela lo contemplaba nostálgicamente, no sabía hasta donde llegaría toda esta situación, pero por ahora prefería que fuese así, por nada del mundo quería dejara de ver al mecánico, además que ella tenía que ayudarlo económicamente con sus deudas, lo sentía como que era su deber.

Una vez en el restorán cuando Gabriela estuvo a punto de solicitar el plato vegetariano que comúnmente pedía, vio en la mesa de al frente de ellos un hombre gordo, calvo y de bigotes debía tener una edad parecida a la de su don, este se estaba zampando animadamente un fabuloso pernil de cerdo, acompañado de papas cocidas con ají, a la casada casi sele cayo la saliva por mandarle un mordisco al filete que se comía el viejo desconocido,

–Yo quiero unos de esos que se está sirviendo ese señor, le dijo finalmente al mozo que los atendía…

–Jajaja!! No me digas Gabriela!!, y que paso con tus ensaladas, reía Cesar ya que su Gaby no se salía de su estricta dieta de vegetales.

–Es que ya te dije Cesarin…tengo mucha hambre!! Total un gusto a las miles no creo que me salga de la línea, jijiji decía saboreándose el paladar…

Cesar miraba incrédulo con las ganas que Gabriela se comía el humeante pernil de cerdo, El y el niño apenas iban en la mitad de sus platos cuando la rubia ya hasta estaba chupando el hueso de lo que había sido el carnoso filete, continuo con las papas, y mientras seguían con la conversa de cualquier cosa, agarro el pan, y lo pasaba por el plato, cosa que no quedara nada en este.

Ya casi anochecía el día había sido estupendo para ambos, el matrimonio caminaba abrazado y se podría decir que feliz viendo como su pequeño corría por los senderos del parque, y cuando Gaby quiso decirle algo a su marido en referencia al viaje del pequeño le vinieron los primeros síntomas de lo que ya era un hecho, la rubia sintió que la vista se le nublaba, por un momento se sintió débil muy débil y se le doblaron las piernas, Cesar la alcanzo a tomar para que no se fuera al suelo, y cuando ella ya se creyó un poco más recuperada, unas asquerosas nauseas le hicieron salir casi corriendo a un lado de un árbol para vomitar, fueron más arcadas con bilis lo que nuestra pobrecita casada botaba por la boca, Cesar muy preocupado al notar que tal vez Gaby estaba realmente enferma le decía muy alterado,

–Cariño que te pasa…!! Estas enferma..!!! Vamos a un hospital, de verdad que el hombre estaba muy preocupado.

Cuando Gabriela por fin pudo tomar aire, solo atinó a decir casi a monosílabos, Cesar…ne…ce…si…to sen…tar…me!, el hombre la llevo como pudo a un banco, Gabriela estaba pálida, una vez sentados con el niño mirando con expectación al ver que su mamita estaba enferma, Cesar le dijo,

–Amor que es lo que te ocurre?…vámonos a la casa!, o prefieres que te lleve a un médico?

–No es nada Cesar, me sentí un poquito mal…solo abrázame…debe haber sido el almuerzo que me cayó mal, Cesar abrazo a su esposa, al parecer algo le cayó mal en el almuerzo, mañana mismo iría a poner un reclamo al restorán, antes de irse a su trabajo.

Gabriela descansando en el pecho de Cesar ya estaba casi recuperada de los primeros mareos, ella lo supo al instante…estaba preñada, la habían dejado embarazada!

Lentamente llevo una de sus manos a su vientre donde al interior de este creyó sentir la velocidad en que la latía el embrión ya ubicado en la pared de su útero, o en otras palabras el hijo de don Cipriano…el hijo de ambos. De sus ojos rodaron unas lentas lágrimas que se escurrieron por sus mejillas, debido al rumbo que desde este minuto tomaría su vida, y por qué no decirlo sus lágrimas también era de verdadera felicidad, hubiera dado su vida por que el hombre que en estos momentos la mantenía abrazada hubiese sido don Cipriano.

La mañana del día jueves comenzó espectacular para Gabriela, se sentía feliz , muy feliz, lo único que la incomodaba era ver como lo haría, para hacer creer a Cesar que ese hijo que llevaba en su vientre era de él, veía improbable que el vejete se quisiera hacer cargo del hijo de ambos, además que él ya tenía muchos problemas, y ella no pretendía darle otro, el caso era que igual se la pensaba decir, pero no lo presionaría para que no se fuera a enojar con ella.

Cesar se había ido a primera hora de la mañana, solo bastaba que Jacobo llegara del colegio y su abuela vendría a buscarlo para llevárselo, el test de embarazo que paso a comprar una vez que dejo al niño en el colegio efectivamente le había dado positivo, y esto en vez de preocuparla le alegraron aún más esa excelente mañana, fue ella quien le envió el primer mensaje al vejete: ” Él se acaba de ir a su trabajo y ya me quede solita…no regresara en 5 días…apenas mi suegra se lleve a Jacobo yo le avisare para que se venga, le tengo una sorpresa…besos … Gaby”.

Fueron varios los mensajes que la rubia con el mecánico se enviaron esa mañana, algunos de muy grueso calibre, los dos estaban desesperados por acostarse nuevamente, sobre todo Gabriela que quería darle la noticia a su Don como corresponde, o sea desnuda y acostada con él.

Mientras Gabriela arreglaba su casa para tener todo en orden para cuando llegara el mecánico, de vez en cuando se ponía de perfil y se miraba al espejo pero afortunadamente aún no se le notaba nada de nada esto le daría tiempo para preparar a su marido ante la mentira de la supuesta paternidad, lo único que le rogaba a dios es que el hijo naciera parecido a ella, porque si salía parecido a don Cipriano nuevamente tendría que andar dando explicaciones de mal gusto, pero eso sería en 9 meses más, como a la vez admitía que le encantaría que su hijo saliera parecido a su padre, en fin la rubia andaba emocionadísima con todo lo que le estaba ocurriendo.

Cuando ya venía de regreso en su camioneta con el pequeño, este le pregunto a su mami porque no había querido hacer el viaje con ellos,

–Es que tú sabes amor, yo no me llevo bien con tu abuela…pero no te preocupes ella te quiere mucho y te cuidara muy bien, le decía una sonriente Gabriela a su querubín.

–Es que me da penita que te quedes solita, en la casa…

–No te preocupes amor que yo estaré muy bien, le contestó con verdadero amor maternal del que aún le quedaba…

–Te vendrá a ver el tío Cipriano?

Gabriela se dio cuenta que su hijo a pesar de su edad no era nada de tonto, y no sacaba nada con mentirle, además que ya había más que comprobado de la lealtad del infante para con ella…

–Si amor me vendrá a visitar tu tío Cipriano…pero recuerda que es un secreto…

–Si, si!! Es un secreto solo entre tú y yo!, vociferaba el pequeño ya que él se sentía muy importante al tener secretos con su mami…–Y también jugaran en tu habitación y sin ropa?, le pregunto de pronto el pequeño al recordar esa extraña forma en que su mami jugaba con el señor gordo…

–Si amor… él tiene muchas ganas de venir a jugar conmigo…Gabriela preñada y todo no dejaba de empezar a calentarse cuando su hijo le preguntaba todas esas barbaridades que a ella le encantaba contestar en doble sentido.

–Y a ti te gusta jugar con él?

–Me encanta mi vida…él es muy bueno para jugar…

Jacobo pensaba porque su mami podía jugar con un hombre tan gordo y feo, nuca la había visto jugando con su padre en las condiciones que ella jugaba con el tío Cipriano, hasta que quiso saber un poquito más,

–Y por qué yo nunca te he visto jugando sin ropa con mi papi…

–Ahhh…cariño… es que tu papi es muy malo para jugar…no es como don Cipriano…Ohhh Diossss!! Exclamo la rubia al sentir una rica punzada en su cosita.

En eso estaban cuando ya llegaban al edificio la señora Romina había llegado puntualmente a recoger al niño, la rubia antes de bajar de su vehículo se tuvo que calamar, y al ver a su suegra que estaba esperando a que ellos llegaran, le dijo al pequeño,

–Recuerda amor…eso del tío Cipriano que nos acostamos sin ropa es un secreto…por nada del mundo se lo debes contar a tu abuela ni a nadie…

–Si mami…es un secreto…es un secreto!…

Una vez en el departamento Gabriela tiro su bolso en el sofá, a la vez que le decía a su suegra,

–Lo bañare…serán solo unos minutos si gusta sírvase un café…o en el refrigerador hay leche…

–No te preocupes solo intenta apurarte, que no me quiero retrasar para ir a tomar el bus, le contesto su suegra secamente como era común en ella…

Cuando Gabriela con el niño entraron al baño y la vieja por fin se quedó sola, se sentó en el sofá para esperar, estaba tranquila ya que aún era muy temprano y tendría tiempo de sobra, para llegar a la terminal con el pequeño, en eso fue que sintió el zumbido de vibración en el teléfono de su nuera, pensó que lo más seguro era una de sus amigas para ponerse de acuerdo para salir a hacer sus cochinadas aprovechando que estaría tantos días a solas, en un momento le dio lo mismo pero de pronto la curiosidad que mato al gato le pasaron la cuenta, aprovechando que la rubia hace paco que había entrado al baño y que sentía correr el agua, quiso echar una miradita, para ver si era su hijo o alguna amiga.

Con mucho cuidado saco desde el bolso el celular de la rubia en donde aún parpadeaba el mensaje recién llegado, mirando hacia el baño y muy nerviosa apretó el botón de leer.

La señora Romina no podía creer en las palabras que ahí había escritas, las cochinadas que un hombre al parecer consolidado amante de su nuera eran de grueso calibre y mucho más que comprometedoras, la vieja había leído todos los mensajes, estaba que le venía un ataque cardiaco al descubrir que la puta que su hijo tenía por esposa le estaba poniendo los cuernos quizás desde hace cuánto tiempo, hasta había un mensaje de respuesta en donde la misma Gabriela le decía de las tremendas ganas que ella tenía por acostarse con el aprovechando que su marido no llegaba en 5 días.

Cuando sintió que en el baño se cerraba la llave del agua, rápidamente dejo el teléfono en el bolso de Gaby, y salió disparada a la cocina a prepararse un café, porque ahora sí que lo necesitaba realmente, su mente trabajaba a mil, le dieron ganas de ir a enfrentarla, desenmascararla y llamar en forma automática a su hijo, pero viendo lo muy zorra que era esa rubia descarada de seguro que se las arreglaría para preparar y maquillar el escenario para hacer creer a su hijo que ella era una víctima y ella nuevamente quedaría como la mala de la película.

Actuaria con naturalidad dejaría que las cosas fluyeran y cuando la tuviera con las manos en la masa, o mejor dicho con la verga metida en la zorra, la desenmascara, puta..puta…putaaaaa!! Se decía para ella misma.

A Gabriela le llamo la atención con la rapidez que se esfumo la señora Romina con su Jacobo, pero lo importante era que por fin estaba sola, ahora lo único que faltaba era que llegaran las 8 de la noche, hora en que el vejete le había notificado en que llegaría.

La señora Romina se paseaba como leona enjaulada en la sala de estar de su casa, pensando en lo que tendría que hacer para que su hijo le creyera, pensó en llamarlo para que se viniera al instante, pero y si el encuentro no se llevaba a cabo? Que explicación le daría?

Hasta que ordenando sus ideas se propuso a poner en marcha lo que haría para que Cesar de una buena vez por todas se diera cuenta quien era la mujer que tenía por esposa,

–Jacobito, escúchame mi amor, le decía la abuela a su nieto, –La verdad es que no viajaremos al campo como te había prometido, pero si te quedaras los 7 días conmigo, podremos salir e ir al cine…o adonde tú quieras…

El niño se mostró de acuerdo con todo lo que le decía su abuela lo importante para él era estar con ella ya que disfrutaba mucho con todos los regaloneos que ella le hacía cuando iba para su casa,

–Lo que si es que hoy día llamare a la tía Rosaura para que te venga a cuidar un ratito, ya que yo tengo que salir en la tardecita, te parce cariño. El pequeño no tuvo ningún tipo de problemas ya que la tía Rosaura era otra viejita hermana de su abuelita que lo regaloneaba tanto como ella misma, serían unos días espléndidos en la casa de su abuela.

Eran las 7 de la tarde y la señora Romina estaba parada como guardia de seguridad en el 4º piso del edificio de Gabriela, quería saber a ciencia cierta con qué tipo de hombre su nuera engañaba a su hijo.

La hora se hiso eterna hasta que por fin faltando 5 para las 8 de la noche, sintió que alguien venia subiendo por las escaleras, muy disimuladamente asomo su cabeza teniendo clara visión hacia la puerta del departamento de su hijo, y fue cuando lo vio, era el mismo hombre viejo y panzón que una vez Gabriela se había atrevido a llevar su casa, y que también en otra ocasión lo había visto saliendo del edificio, venia vestido con una camisa roja a cuadros se notaba que estaba desteñida, con jean y con botas vaqueras, era un tipo de lo más ordinario, la dolida suegra esperaba ansiosa a que Gabriela abriera la puerta para ver qué es lo que iba a suceder.

Cuando se abrió la puerta del departamento, vio claramente a su nuera muy arreglada como para ir a una cena romántica, un vestido blanco tipo minifalda que se le ajustaba su cuerpo resaltando todas las curvas que este poseía, la vio risueña recibir a ese vulgar sujeto, de cómo este entro y la acorralaba contra el muro interior y la comenzaba a besar, y como ella subía uno de sus muslos apoyándolo contra el muro interior de la vivienda, para luego ver como ese asqueroso hombre comenzaba a sobajeárselo, y como fue la misma Gabriela y quien al abrazarlo de su cuello con un brazo, con su otra mano empujaba la puerta para que esta se cerrara.

La pobre mujer creía a que se desmayaba, hasta ganas de vomitar le dieron al ser ella la triste espectadora de la infidelidad que se vivía adentro del matrimonio de su hijo, como pudo se sentó en las escaleras a llorar en silencio y amargamente, pensaba en su nieto, que sería del pobrecito?

Luego de unos minutos y ya recuperada del trago amargo, la abuela Romina ya salía del edificio de su hijo aun no sabía qué hacer, se quedó parada entre medio de unos árboles, miraba hacia el departamento en donde Gabriela su nuera estaba encerrada con un hombre que debía tener casi su misma edad, o más pensaba muy acongojada, habían pasado como 40 minutos y las luces del departamento aún seguían encendidas, hasta que pronto vio que estas se apagaban, quedando encendidas solo las del dormitorio matrimonial, –Ohhh Dios mío que atroz!… ahora se deben estar acostando, pensaba con lágrimas en sus ojos.

La pobre mujer en el fondo de su corazón deseaba que el viejo se fuera y no siguiera corrompiendo el hogar de su hijo, paso una hora, pasaron dos, pero el amor maternal es tan grande que este le daban fuerzas a la viejecita para seguir esperando, hasta que ya perdiendo toda esperanza vio cuando se apagó la luz del dormitorio, el viejo ni siquiera se había ido, o sea pasaría esa noche durmiendo con la esposa de su hijo y en su misma recamara matrimonial.

La señora Romina llego devastada a su hogar, su hermana ya desde hace rato que había acostado al niño mientras ella dormitaba en una mecedora, estuvo casi hasta la amanecida intentado infructuosamente ubicar a su hijo, pero Cesar no contestaba su celular, ya que este desde que se había comprometido con la rubia de no desconfiar más de ella, había tomado el habito de apagarlo y solamente encenderlo si es que necesitaba llamar a alguien, fue tipo 11 de la mañana del día viernes cuando Cesar al notar 25 llamadas perdidas de su madre decidió tomar su teléfono para devolverle la nefasta llamada…

–Hijo… por fin me llamaste…tenemos problemas graves en la familia…

Cesar noto la temblorosa voz de la señora Romina, por lo que se alarmo un poco,

–Que pasa madre…que problemas tan graves podríamos tener…

Su progenitora, intentando medir bien sus palabras para que la noticia que le iba a dar a su hijo no fuese tan traumática, solo le dijo…

–Se trata de tu mujer…de Gabriela…

–Y que pasa con Gabriela?, acaso le ocurrió algo…dígame!!…Cesar pensaba en cualquier otra cosa y no en la cruda realidad que estaban a punto de decirle…

–Ella…te…esta…engañando hijooo…tiene otro hombreeee!!

El silencio en la línea telefónica se hiso eterno, mil ideas pasaban por la mente de Cesar, hasta que determino poner las cosas en orden…

–Madre Ud. desde hace mucho tiempo que se empeña en ponerme mal con mi esposa, pero esta vez no lo va lograr…así que por favor no me llame para estupideces!! Me escucho!!, con esto último Cesar corto el teléfono con rabia, estaba muy enojado con la señora Romina por su insistencia en querer ponerlo mal con su Gaby.

La pobre mujer rompió en llanto al notar que su hijo no le creía ni una pisca de algo que era la absoluta verdad, además que al instante lo intento llamar innumerables veces para intentar convencerlo, pero él no le contesto las llamados.

La noticia dejo muy mal al pobre Cesar todo el día viernes anduvo mal por lo dicho por su madre, y existían dos razones para esto, la primera: no le gustaba que su madre se esforzara en querer ponerlo mal con la rubia a tal grado de inventarle tantas webadas, y la segunda: Lógico, él era celoso y el solo imaginarse a Gabriela en los brazos de un hombre más apuesto que él lo hacían enloquecer de los celos.

Al anochecer del día sábado después de mil pensamientos de los más obscenos, debido a lo dicho por su madre que los junto con lo dicho también por Armando, y respaldado por los extraños comportamientos de Gabriela desde hace 2 meses por lo menos, quiso hablar con Lidia, era ella amiga de ambos desde hace años, a lo mejor ella lo podría tranquilizar o decir si es que hubiera algo raro, aunque esto último era difícil debido a la gran amistad que existía entre ambas mujeres, aun así igual le hiso un llamado,

–Hola Cesar!…que hondis!… tanto tiempo…le saludaba Lidia

–Hola Lidia…como has estado…

Luego de los saludos correspondientes y más una breve conversación del nuevo trabajo de Lidia y sumado a otras cosas sin importancia el atribulado Cesar quiso entrar al grano…

–Lidia quería hablar contigo algo muy delicado…que por nada del mundo quiero que lo comentes con Gaby…

–Pues dime…en que te puedo ayudar..?

–He notado a Gabriela este último tiempo muy rara…tiene cambios abruptos de personalidad…a veces hasta la he sorprendido con sus ojos llorosos…

–Ayy!…como no lo ves? Te está engañando con otro hombre…Cesar se quedó por algunos minutos en silencio…

–Que me estás diciendo? Le pregunto mientras la mano en que tenía tomado el teléfono le temblaba, hasta que escucho desde el otro lado de la línea,

–Jajajaja!!! Te la creíste…jajaja…Cesar hombre Gabriela te ama, yo estoy segura de ello… por algo soy su mejor amiga, si supiera algo te lo diría o yo misma la haría entrar en razón…pero te lo aseguro amigo estas equivocado así que tranquilo…

–No me hagas esas bromas Lidia! tú me conoces y sabes que yo me pongo mal con facilidad…

–Tranquilo amigo, mira yo también he notado algo rara a mi amiga, pero ella no es así, si por lo general siempre intenta andar ayudando a los demás en vez de preocuparse de ella misma, si hasta solo hace unos días me vino a ver y me pidió que le diera un certificado médico para una amiga de ella…bla…bla…bla…

Cesar en un principio no le dio importancia pero lentamente su mente lo llevo a poner atención en eso del certificado médico…

–Me dices que te pidió un certificado falso, para una amiga…

–Si pues… es que estaba pasando por un problema en su trabajo la muy pobrecita, así que yo se lo hice…

–Y hace cuánto tiempo fue eso?

–Hace una semana o un poquito más, jijiji y yo se lo hice solo por ser Gabriela porque yo no ando por ahí extendiéndole certificados falsos a la gente…

–Si…le mintió Cesar, algo me dijo de ese certificado, creo que era por una severa lesión en la zona lumbar?…

–Ese mismo, jijiji, ves Gabriela siempre anda preocupada por ayudar a los demás…por eso te digo…

–Lidia estoy en el trabajo otro día hablamos, te tengo que dejar…adiós…

Cesar intentaba de por todos los medios posibles ordenar sus ideas, que motivos reales podría tener Gabriela para haberle mentido con el asunto del certificado, recordó de cuando intentaron hacer el amor y ella salió llorando a encerrase, lo de los medicamentos para los dolores que no se había tomado, y de pronto lo de las terapias, si no había lesión entonces adonde mierda había ido desapareciéndose casi por dos días enteros, estaba claro Gabriela le estaba mintiendo, y que motivos tendría ella para hacerlo?…”Ella…te…esta …engañando hijooo…tiene otro hombreeee!!, fue la frase que llego de golpe y porrazo a su mente…seria cierto? Seria cierto eso que le dijo su madre y lo que también alguna vez su amigo Armando había intentado decirle?…

Tras una severa discusión con sus jefes Cesar tuvo que renunciar a su trabajo, ya que desde la oficina central se habían negado rotundamente a extenderle más días de permiso, aun así tuvo que esperar al siguiente día para poder embarcarse en el primer bus de la mañana que salía rumbo a la capital para llegar casi a mediodía del domingo.

Fue una noche infernal la que paso el pobre hombre atormentado con las imágenes de ver a su mujer en los brazos de otro hombre, determino que antes que nada pasaría a la casa de su madre para ver qué información tenia ella, en su mente aún tenía esperanzas de que todo fuera una confusión, deseaba que Gabriela tuviera los motivos suficientes para explicar todo lo que en este momento la condenaba.

(3 días antes. Jueves, en el departamento de Gaby, 5 minutos antes que llegara don Cipriano)

La casada desde hace rato que ya estaba lista y dispuesta para la llegada del mecánico, se había engalanado con uno de sus mejores vestidos de salida, su lencería blanca y transparente con porta ligas incluida era la misma que había ocupado el día en que se había casado con Cesar, la situación era que ella quería verse verdaderamente radiante para la llegada de su amante, además que ahora todo era distinto, desde este día ella si se sentía como hembra de propiedad únicamente de don Cipriano, lo de su marido prefería no pensarlo por ahora.

Estaba haciendo sus últimos retoques en su maquillaje, comprobando que su ojo derecho ya estaba del todo recuperado, cuando sintió que golpeaban la puerta, miro su reloj, faltaban 5 para las 8 de la noche, el vejete era muy puntual cuando quedaban de acuerdo para encontrarse.

Tomando un poco de aire y comprobando que con su minivestido color blanco se veía perfecta, fue a recibir a su hombre. Al abrir la puerta lo vio parado y mirándola con su burlona sonrisa, quiso saludarlo de palabra pero su emoción era tan grande que las palabras no le salían, el vejete entro sin que lo invitaran, él ya se sentía a su anchas cuando llegaba al hogar de Gabriela y Cesar, al ir avanzando lentamente la fue acorralando contra el muro, y una vez con su cara ya muy cerca de los exquisitos labios de Gabriela solamente la beso siendo correspondido por la rubia, quien al sentirse tan valorada y tan querida, inconscientemente y a modo de ofrecimiento apoyo una de sus piernas contra el muro para premiar al vejete, a la vez que con una de sus manitas procedía a cerrar la puerta, nunca se imaginó que su suegra, la vivaz señora Romina la estaba observando desde la escalera que daba al 4° piso.

La pareja no se separaba ni un centímetro de aquel adultero beso, la casada por su parte se sentía en total libertad de estar en compañía de aquel horrendo personaje hasta la hora y el día que ella lo quisiera, y no estaba tan lejos, pero ni se imaginaba de los acontecimientos que se le avecinaban solo en unos días.

Don Cipriano no estaba para tanto arrumaco y zalamería, el venía a cogérsela por tres días seguidos, le había inventado a su mujer que tenía que ir a cobrar una importante cantidad dinero a otra ciudad, aquel día martes en que estuvo con Gabriela en su taller se había quedado con ganas, si ni siquiera había alcanzado a encularla le había contado al chango, pero en estos próximos tres días venia dispuesto a explotar al máximo las riquezas naturales y corporales que tenía su hembra casada.

El mecánico fue el primero en hablar después de separarse del salivoso beso,

–Por fin solos pendeja…no sabes lo caliente que vengo en solo pensar que estaremos tres días encerrados y follando jajajaja!!

Gabriela quien miraba con ternura al que era el padre del hijo que llevaba en sus entrañas solo pudo decirle…

–Yo también deseaba estar con Ud. a solas Don, Ud. no se imagina cuanto lo he echado de menos…

Nuevamente se comenzaron a besar con mucho más ardor que momentos antes, aun parados al lado de la puerta el vejete se puso en campaña para hacer lo que no había alcanzado a hacerle a la rubia el día martes, y el sentir sus curvilíneas carnes enfundadas en aquel apretado vestido blanco poco a poco lo estaban poniendo a mil, el vejete que casi había eyaculado al ver con tal vestimenta a su mujer, determino que si bien esta se veía infartantemente buenota así como estaba, el la prefería en su estado natural, por lo que no la pensó para tomar el vestido de Gabriela desde la misma altura de sus tetas y de un puro arañazo se lo rasgo de dos en dos, dejándola únicamente con su brassier, sus pequeños calzoncitos blancos y albos como la nieve y aquel encantador conjunto de portaligas blanco.

–Ohhhh…don que es lo que hace!, le consultaba la rubia entre asustada y risueña al ver con la desesperación en que don Cipriano la estaba desnudando…

–Te ves rebuenota con esas mamadas blancas que te pusiste linduraaa, a don Cipriano casi se le salían los ojos…–Pero a mí siempre me has gustado más así encueradita…jajajaja!! Así que esto también está sobrando, le dijo a la vez que de un puro tirón nuevamente le rompía su ropa interior…

–Jijiji…no sea tan bruto…mire que al paso que vamos ya no tendré que ropa ponerme, jijiji, reía nerviosamente la casada, y a la vez encantada de que su hombre sea tan macho para sus cosas.

–Jajajaja tienes que pedirle más dinero al maricon del Cesar, jajaja!! Él es tu marido legal, así que es su deber comprarte ropa y calzones para que yo te lo destroce, jajajaja!!!!

La visión del caliente y ordinario mecánico, de tener a semejante mujeron en aquel estado y con portaligas blancas casi lo llevaron a la enajenación, el brasier corrió la misma suerte que los calzones de la hembra…

–Jajajaja…que rica que te ves encuerada mamasotaaa!…jajaja!! Estos tres días que vamos estar encerrados culiando, no tendrás necesidad de ponerte ropa…así podre meterte la verga a la hora que a mí se me antoje…estás de acuerdo ricura?

–Jijiji, yo no veo la necesidad de tener que andar desnuda estos días, pero si así Ud. lo quiere yo no tengo ni un problema, jijiji le reía coquetamente a su macho…

El viejo a sabiendas que este era el momento preciso para encularsela, se abalanzo sobre el cuerpo de Gaby, para enterrase en ese colosal par de tetas las más grandes que había visto en su perra vida, tal como ya se dijo en alguna ocasión, para comenzar a chupárselas con desesperación, alternaba entre una y la otra, succionando como si de verdad le fuese a sacar leche a la rubia, se las sentía mucho más duras que en otras ocasiones, entre chupada y chupada de tetas, se la fue llevando lentamente al sillón en donde hiso que Gabriela se sentara, con sus manos recorría las suaves y femeninas formas de la rubia, la casada viendo lo desesperado que estaba su nene por seguir chupándole sus melones hincado en su alfombra, maternalmente se tomó una teta para dirigirla a la bocota del mecánico como si de verdad estuviera dispuesta a amamantarlo, el vejete sintiéndose en el cielo por la exquisita forma que le estaban dando de chupar teta, le dijo a la rubia…

–Cuando tengamos a nuestro chamaco… me dejaras tomar leche de tus tetas?, jajaja, le dijo riéndole para luego continuar su labor succionadora…

–Por supuesto que si don Cipriano…Ud. podrá tomar de mis tetas toda la leche que quiera, le contesto Gabriela con sinceridad, el vejete ni se imaginaba que lo que ambos estaban hablando, ya casi era una realidad, pero aún faltaba para aquello.

El viejo mecánico a modo de premiarla comenzó a lamerla por todos los rincones de su cuerpo, le encantaba el sabor de la carne de su casada, a medida que bajaba a lametazo limpio, la fue dando vuelta para dejarla puesta en 4 patas contra el respaldo del sofá, dándose a contemplar a sus anchas la impactante visión del encomiable pedazo de culo de Gabriela…lo veía redondo y paradito, grande pero bien proporcionado para su cuerpo…en definitiva aquella mujer rubia era divina se repetía una y otra vez mientras ya terminaba de sacarse la ropa para quedar de igual a igual con la casada.

El viejo Cipriano con su cara frente al orificio posterior de Gabriela fue sacando su lengua a la vez que con sus dos tiesas manos de mecánico le fue abriendo las nalgas, ese día más que nunca deseaba probar el trasero de su hembra, Gaby esperaba expectante y con sus ojos cerrados de lo que quisiera hacerle el viejo.

Don Cipriano le chupo todo su gran culo y su panocha incluida, le lamio hasta el cansancio el orificio posterior de la casada, ese sabor amargo y medio dulzón lo mantenían embrujado, le mordía y le lameteaba ese par de nalgotas duras y suaves como la seda, mientras Gabriela gemía y se dejaba hacer todo lo que él quisiera, abría más sus muslos para que la lengua y boca del vejete pudiera gozarle toda su concha abierta.

La casada ya gemía pidiéndole que no parara.

Para el mecánico fue la mamada de orto más celebre que estaba dando en toda su vida, ya que todo el orto y concha de la rubia eran endemoniadamente exquisitos, estuvo casi 20 minutos sumergido en ese portentoso par de suaves nalgas, aunque el viejo de a momentos quería parar para encularla de una buena vez por todas, este no podía, aquel perfecto culazo hecho para los dioses lo mantenía verdaderamente hechizado, sumado a los exquisitos jadeos y meneos que hacia la hembra para encontrar su culo contra la boca que tan rico le chupaba el orto.

Gabriela luego de mojarse bastante y de un par de buenos orgasmos que sintió por el culo, decidió que ya era el turno de hacer gozar al mecánico, además que tenía unas tremendas ganas de mamar verga, lentamente fue cambiando de posición hasta bajarse de aquel sofá en el cual le habían lamido exquisitamente el culo, fue ella quien hiso que el vejete se tendiera en la alfombra, para luego ella misma subirse en forma inversa y quedar montada sobre el vejete formando así un exquisito 69, la rubia miraba fascinada y frente a frente esa poderosa verga que se había dado el lujo de preñarla, antes que nada le dio rico beso en la punta en señal de agradecimiento, para luego despejándose la cara de sus rubios cabellos, dirigió sus sabroso labios abiertos para comenzar a darle una buena mamada tal como ella ya lo había estado deseando.

La rubia primero comenzó a chupar el glande como si fuera un chupito, luego se fue clavando todo el tronco lleno de palpitantes venas de todos colores hasta que desapreció por su boquita quedando alojada en su garganta, don Cipriano que desde hace rato estaba entretenido chupándole la zorra, estaba sumamente caliente, entre rugidos de auténtica y a****l calentura la tomo como pudo con sus piernas y le empujo la cabeza con la única intención de que la rubia siguiera tragando verga, quería que ni un centímetro quedara afuera de esa fresca boquita que tan rico le estaba haciendo sentir, y así fue, Gabriela ya estaba casi ahogada, quiso sacársela, pero el viejo no se lo permitió por un momento, luego la dejo que ella se lo fuera sacando poco a poco, y una vez que la recuperada rubia tomó un poco de aire siguió mamando verga con suma dedicación.

Luego de un rato de exquisitos chupeteos por parte de ambos, el mecánico como pudo se paró la tomo de la cabeza y comenzó a bombearle la verga en forma desesperada contra su boca, entre sus labios, como si estuviera fallándole su cabeza, y una vez que ya estuvo satisfecho determino que por ahora era suficiente tenía que reservar fuerzas para la noche.

–Me has chupado la verga en forma exquisita pendeja, pero prefiero que descansemos un ratito para que luego vayamos a tu habitación estás de acuerdo mamita?, jajaja…que tal si nos tomamos unas cervecitas…

Después de ese delicioso comienzo, la casada estuvo de acuerdo con don Cipriano con la diferencia que ella solo tomo jugo natural, el vejete estaba fascinado viendo como la rubia le servía cerveza prácticamente desnuda, solo con sus medias y portaligas, y con esas sandalias con taco que le hacían elevar aún más sus rotundas nalgas, se tomó su cerveza casi de dos sorbos para luego tomarla de la mano e invitarle,

–Que rica te ves así desnudita mamasotaaaa!! Quería descansar pero así no puedo…vámonos a tu habitación…

–Ay don Cipriano al menos déjeme acabar mi juguito, jijiji, le contestaba la rubia cuando el viejo ya la tenía sentada en sus piernas. Una vez que la rubia se bebió su jugo natural, ella misma apago la luz del comedor, para invitar a su macho a que la siguiera hasta la cama matrimonial.

Don Cipriano y Gabriela ya estaban acostados, la rubia muy femeninamente se había sacado los medias y el portaligas, ella sabía que el vejete la prefería sin nada en su cuerpo, y esto era demostrado por el mismo mecánico, que con sus ojos enrojecidos por la lujuria miraba la excelsa función de strep con que lo premiaba su mujer.

Estirados en la cama, frente a frente, y sin decirse palabras atracaban sus bocas en salivosos besos, en donde el vejete hasta le chupaba literalmente la lengua a la rubia, esto a Gabriela le encantaba, mientras abajo la verga de don Cipriano se paseaba a su antojo por la raya con pelitos dorados de su hembra, ella también movía su pelvis, suavemente como si ya estuvieran culiando, pero no era así solo punteaban, como preparándose para lo que ya se venía.

El vejete sintiéndose listo para pasar a la batalla guio el cuerpo de la rubia para que esta se diera vuelta, ella entendiendo muy bien lo que el viejo quería giro melosamente su cuerpo, como si ella fuese una tierna y dócil gatita, en el momento en que Gaby se iba a poner en cuatro patas, para ofrecerse al inminente enculamiento, el vejete se opuso,

–No ricura… quédate así estiradita…solo separa tus piernas un poquito, y no te preocupes que lo disfrutaras igual, solo ayúdame abriéndote las paredes del culo , jajaja!!

Gabriela le obedeció en el acto como una verdadera autómata llevo sus dos manos una en cada nalga y procedió a abrírselas, el viejo quien ya había tomado ubicación sobre su cuerpo escupió en el orificio de la casada y acomodó la gruesa punta de su vergota en el rosado punto rectal de la rubia, y simplemente empujo su taladro hacia adentro, el cual se perdió casi en el acto en el calentito orto de la casada, Gabriela se lo comió todo analmente sin ningún tipo de impedimento y sin dolor alguno, pero el placer que sintió al sentirse ensartada por el hoyo casi la enloquecieron.

Cuando Gabriela noto el exquisito adentramiento de la gruesa verga de don Cipriano en su diminuto orificio posterior, al sentir ella misma e imaginarse el diámetro con el que le acababan de partir el culo cerró sus ojos y emitió un rico quejido de placer, cuando ya se sintió totalmente penetrada analmente, su panocha que estaba toda mojada y bien caliente, sintió que se le iba la vida en la potente estocada que el vejete le había mandado por el culo, este por su parte comenzó a meter y sacar la verga, seguía empujándola con movimientos pélvicos que poco a poco llevaban a la rubia al verdadero paraíso del placer anal, finalmente la siguió penetrando con todas sus fuerzas, el culo de Gabriela se la podía para eso y mucho más. El viejo culiando como desaforado le busco sus labios los cuales lo recibieron con un deliciosa devoción, mientras la cacha continuaba rítmicamente y cada vez más salvaje y firmemente potente.

Como todos sabemos Gabriela era toda una Diosa, era una mujer femenina y armoniosamente voluptuosa, sus amplias caderas con culo incluido recibían en toda su dimensión a la gruesa verga del mecánico, como podía intentaba levantar su cintura, para que la penetración fuese aún más profunda en su ano, con sus delicadas uñas se aferraba firmemente a las sabanas aguantando los férreos espolonazos que le estaban asestando por el orto, intentaba por todos los medios posibles moverse al mismo ritmo en que le partían el culo y al vaivén de la cogida.

Ambos contendores sexuales gemían al borde del orgasmo, la panocha de la casada estaba tan mojada que el viejo mecánico aprovecho esta situación, para todo un maestro combinar metidas de verga entre el culo y la misma zorra chapoteante de jugos vaginales. La cama se movía al ritmo de sus cuerpos, el mojado colchón subía y bajaba, los resortes rechinaban morbosamente y daba la impresión que estos casi llegaban a su límite y que en cualquier momento se cortarían de tanto encogerse y estirarse.

Gabriela por más que deseaba alargar el placer, ya casi no podía soportarlo, había comenzado a gemir como perra en celo, y llevada por su propia y delirante calentura levanto su culo con todas sus fuerzas, incluso levantando al mecánico que no se la desclavaba ni un milímetro de su recto, hasta que logrando sacárselo por unos breves segundos se dio vuelta e hiso que el viejo se pusiera de espaldas, y ya sin ningún tipo de recato puso en conocimiento a su macho de lo que ella quería,

–Ya no me aguanto más don Cipriano quiero sentir su verga ahora por la concha!!, el vejete no se la creía… pero que puta más grande y caliente era en la que se había convertido su Gabriela.

La rubia se acomodó a horcajadas y ella misma selo metió por la vagina, comenzando a moverse frenéticamente sobre la verga del viejo, ahora la rubia saltaba con sus caderas para luego dejarse caer profundamente sobre la caliente herramienta del mecánico, saltaba y saltaba como loca, como si quisiera que su zorra se tragara para siempre esa vergota que verdaderamente la hacía sentir mujer, la rubia estaba tan caliente y desesperada porque le siguieran metiendo verga que solita comenzó a pedir,

–Quiero masss! Quiero masssss!! Quiero massssssssssssss!!! Sus chichotas bamboleaban frenéticamente haciendo desquiciantes círculos, mientras la caliente casada seguía exigiéndole a su amante,–Métala bien adentro Donnnn!! Rómpame la zorra si así lo deseaaaaa!!! Ohhhhh Diossssss!! Diosssssss!!!

–Te gusta pendejaaaaa!!, se atrevió a consultarle el vejete que ya estaba que se reventaba de tanta pasión al ver a Gabriela en tal estado…

–Calleseeee… y siga culiandomeeeeee!!!, al vejete le dieron ganas de reírse al ver el nivel de calentura en que se encontraba su mujer, por lo que se propuso a darle lo que ella quería, como pudo se enderezó para quedar cara a cara con ella, la tomo violentamente de sus rubios cabellos con una mano, para con la otra darle una fuerte bofetada en rostro en donde la rubia cayó casi aturdida al otro lado de la cama, el vejete se agarró la verga y se subió sobre su cuerpo en donde luego de escupirla tres veces en el rostro, se propuso a metérsela, la escupida Gabriela abrió sus muslos todo lo que pudo, estaba encantada con el trato que le estaba dando su macho, el sí que era un verdadero hombre pensaba, y tenía todo el derecho de pegarle si el así lo quería, sobre todo si es que estaban follando como en estos momentos lo hacían.

Don Cipriano se la volvió a meter lo más profundo que podía, para comenzar a moverse lo más rápido que le permitían sus fuerzas, Gabriela continuaba con sus solícitos gritos…

–Más adentroooo Donnnn…más adentrooooooo!!! Deme masssss! Deme masssss!!

–Toma perra calienteeeee! Jajajaja!! Estabas desesperada por vergaaaaa!! Así que tomaaaaaa!! Le decía a la vez que ahondaba aún más su taladro al interior del cuerpo de la mujer,–Grita más fuerte perraaaa!!, gritaaaaa mas fuerteeee!! Que todos tus vecinos se enteren que te están culiando en ausencia de tu maridooooo, jajajajaja!!!!

–Deme masssss!! Folleemeeeee!! Culiemeeeeee!! Ohhhhh diosssssssss!!! Porque lo hace tan rico mi Doncitooooo!!! Rompameeeee si así lo quiereeee!!! Desquítese de mi maridooooo culiandomeeeeee…aproveche que ahora él no está en casaaaaaa!!!

El vejete ahora sí que se estaba moviendo aceleradamente Gabriela con sus últimas palabras lo habían aleonado hasta la locura…

–Don Ciprianoooo solo soy suyaaaaaa!….solo suyaaaaa!!, métamelo con fuerzassss!! Con más fuerzasssssss!! Soy su perraaa…su putaaaaa!!! Hágame lo Usted quieraaaa pero no deje de metermeloooo!!, le gritaba la rubia con sus ojos cerrados y ya en su último momento antes del orgasmo…

–Lo se culonaaaaa! Lo seeeee!!…Ohhhhh…me voy a venir en tu zorraaaa nalgonaaaaa!! Tomaaaa! …Tomaaaaa!!, le gritaba el jadeante Cipriano a Gabriela, –Estoy que te rajo la zorraaaa por putaaaaaa!!! Te voy a agrandar la zorra lo que más pueda maraca culiaaaaaa!!!! Le vociferaba a cada clavada, con esto último se la metió con más fuerzas en su panocha quedándose lo más ensartado que pudo, Gabriela por su parte también se quedó quietecita esperando la venida del viejo, intento abrir lo que más pudo sus muslos, hasta que ambos en perfecta comunión se tomaron de las manos y estiraron sus brazos, ensartados uno con el otro, besándose y moviendo sus pelvis aceleradamente, como si fueran dos perros en plena faena copuladora, hasta que don Cipriano le soltó cuantiosos lecherazos que la rubia recibió casi llorando de placer y calentura, enloquecidos uno por el otro tocaron el cielo al unísono.

Desnudos y abrazados se quedaron dormidos, fue el viejo que antes de caer en los brazos de Morfeo, estiro su peluda mano hacia el velador en donde estaba el retrato en donde estaban ella, Cesar y Jacobo en el circo, para apagar la luz del dormitorio, pensó en que más tarde le pegaría otra follada, y se durmió.

La señora Romina quien en esos momentos aún estaba abajo del edificio, ya se retiraba a su hogar triste, muy triste…

(Continuara)

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